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Lugares donde pasar el resto de mi vida: En el pueblo pesquero de Cámara de Lobos

Los viernes viajamos con los recuerdos que nos dejaron lugares y momentos únicos, hoy vamos a…

Cámara de Lobos, atardecer en el océano Atlántico

Sentémonos en cualquiera de sus terrazas a contemplar cómo se pone el sol tras este delicioso pueblo pesquero de la isla de Madeira y olvidémonos de esta lluvia que nos encierra en casa.

Al atardecer las barcas de colores pueblan la orilla de la bahía y sus casas encaladas empiezan a teñirse de múltiples colores.

Por si las preciosas vistas no fueran suficientes, en este pueblo se come uno de los manjares de la isla: el pez espada. Imprescindible probarlo si estás por ahí.

Atardecer en Cámara de Lobos

Vamos a darnos una última vuelta por la isla antes de volver a Madrid que Madeira es uno de esos lugares en los que pasar toda la vida.

Lugares donde pasar el resto de mi vida: En Ko Phi Phi, viendo el atardecer desde una barca

Los viernes viajamos con los recuerdos que nos dejaron lugares y momentos únicos, hoy vamos a…

Ko Phi Phi, viendo el atardecer desde una barca

¿Por qué no olvidarnos del stress de la semana, del frío que ha hecho estos días y de todo lo que no ha salido de acuerdo a nuestros planes imaginándonos viendo atardecer desde una barca en medio del mar de Andamán?

El motor de la embarcación se apaga minutos antes de despedir al sol. En ese momento, la barca comienza a dejarse mecer al ritmo de las delicadas olas. Entonces, en el horizonte comienza un espectáculo de colores que consigue que te olvides de todo lo que tienes a tu alrededor.

Vuelves a tierra en un cielo casi anochecido con una tonalidad rosa que se niega a desaparecer del todo pero aún tardarás tiempo en dejar de sentir en tus pupilas el juego de persecución entre tonos naranjas y rojos que acabas de presenciar.

Atardecer en Ko Phi Phi

Myanmar (IV): Infinito – Bagan –

Como ya he comentado Myanmar es un país en el que puedes sentirte solo. Abandonado. Pero esa sensación se acaba en el momento en el que pisas Bagan o, mejor dicho, cuando estás en Bagan y queda media hora para que el sol se despida. Entonces, no sabes de dónde, comienzan a surgir cientos de turistas-vampiros que en cuestión de minutos te rodean. En Myanmar esa raza nativa de los viajes-organizados se mueve por un horario muy peculiar y es  la puesta de sol la hora que más les activa.

Los turistas-vampiro se mueve en grupo y siempre tiene mucha prisa por lo que para deshacerte de ellos es fácil: espera 10 minutos a que hagan sus fotos y compren todo lo que tengan a su alcance, entonces abandonarán el lugar, como si se tratase de un campo arrasado del que no pudiesen obtener nada más. Suspira. La tranquilidad perdida habrá vuelto…

Ese es el recuerdo de mi segundo atardecer en Myanmar, uno que vino precedido de una visita al galope de los templos más lejanos. Templos que aparecen de la nada y que se elevan, aún dignos, en una tierra que hace siglos debía brillar como el oro.

Antes de ese día hubo una tarde y un primer atardecer. Más especial. Más íntimo. Más memorable. Gracias, @Pak, por llevarme hasta allí.

Atardecer desde el río (Old Bagan)

Pero estas en Myanmar y no puedes dejar que un autobús de turistas o un inoportuno dolor de tripa eclipse a ese Bagan del que todo el mundo habla y con el que todo el mundo debería soñar.

Así que llega otro día, te montas en una bicicleta y te dedicas a ver los últimos templos que tenías en mente. Y cuando sales a la carretera te sorprende una legión de vendedores de cuadros que, a bordo de su moto, intentan negociar contigo mientras tú pedaleas sorteando carros. Y luego, inesperadamente, una pareja también motorizada llega con el libro de George Orwell en castellano para ofrecértelo y cuando te parece que todo eso tiene un punto surrealista muy divertido te encuentras con un chaval que es capaz de cantarte la canción de La Flaca de Andrés Calamaro de pe a pa. Y entre historia e historia te encuentras templos como el Ananda que si no fuera porque el suelo arde te pasarías horas contemplando o el Thatbyinnyu que, no sé sabe cómo, conserva unos detalles arquitectónicos sumamente elaborados o el templo Sulamani en el cual entrevés, alumbrados por la intermitente luz de la linterna de uno de los restauradores, las impresionantes pinturas murales que acoge o fisgoneas la silueta de otras estupas desde el Nathlaung Kyaung

Templos de Bagan

Templo Ananda (Bagan)

Templo Bagan

Y luego llegas a un templo totalmente vacío desde el que poder contemplar la multitud de estupas y pathos que ves en el horizonte escuchando únicamente el viento mover levemente las hojas de los árboles bajo cuya sombra reposa tu bici. Y quizá ese Pyathada Paya, al que has llegado por pura casualidad, no sea el templo más impresionante que has visto pero, sin duda, será aquel que te deje un recuerdo más perdurable.

Vistas desde el Pyathada PayaBicicletas junto al Pyathada Paya

Y confías, ilusamente, en encontrar un templo tan tranquilo como ese para ver cómo el sol se oculta en el horizonte pero, claro, los turistas-vampiros vuelven a irrumpir y terminas haciendo más caso a esa curiosa fauna que a ese sol anaranjado y vergonzoso que, una vez más, acaba escondiéndose detrás de las nubes y dejándonos a todos con la cámara encendida y un pizca de decepción.

Pero nadie puede irse de Bagan con esa sensación porque allí siempre se tiene otra oportunidad, otro plan: ¿Qué tal un amanecer perfecto antes de seguir el viaje?

Aquí lo tienes:

Amanece en Bagan

Ahora sí, ¡adiós Bagan!

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BAGAN

Alojamiento May Kha Lar Guest House

Restaurante El estado de mi estómago no me permitió hacer muchos experimentos gastronómicos pero las pizzas de la calle principal de Old Bagan me salvaron el día.  

Consejos No merece la pena ir a los templos más turísticos para ver atardecer. Con poder ir a uno con la suficiente altura para ver la llanura de Bagan es más que suficiente.

En Bagan es más fácil encontrar conexión a internet que en otras ciudades birmanas, es una buena oportunidad para dar señales de vida a los familiares y amigos a través de la red.

Si vas a coger bici (o ir a ver el amanecer/atardecer) acuérdate de llevar linterna (y mejor si es un frontal).

Imprescindible Coge una bici y lánzate a ver los templos por tu cuenta. Si no tienes mucho tiempo alquila un coche de caballos para ver los más alejados (o para ir a ver amanecer/atardecer) y céntrate en recorrer los más cercanos con la bici (los de Old Bagan y algunos de la llanura central).