Posts Tagged ‘ bicicleta ’

Argentina y Chile en tránsito :: Día 5, pedaleando entre viñedos en Luján de Cuyo

Aunque las ganas de comenzar a descubrir Mendoza eran enormes, teníamos temas pendientes que resolver antes de poder hacerlo.

Para empezar necesitábamos cash. Desde el primer momento nos quedó claro que el uso de la tarjeta de crédito iba a estar muy limitado en el país y aunque siempre te dicen que con dólares eres el rey eso no es cierto fuera del circuito comercial. Así pues, nos dirigimos a la zona de casas de cambio oficiales (había varias en la misma manzana) e hicimos el primer aprovisionamiento de pesos (1$ = 5ARS). Estas casas de cambio se asemejan a los bancos pero tienen un aire raro que te hace estar incómodo en ellas, es mejor tener preparado el dinero para cambiar y hacer que el trámite sea lo más rápido posible. A las puertas de estas casas de cambio se colocan “arbolitos” que son personas particulares (o no, y ese es el riesgo) que te cambian los dólares con una conversión mejor que la oficial.

Pesos argentinos

Una vez con dinero en el bolsillo, el segundo paso era conseguir una tarjeta para el autobús, ya que estos no se pueden pagar con monedas al subir. Los propios mendocinos no tenían claro dónde conseguir una pero tras unas cuantas vueltas, adquirimos la primera de las tantas tarjetas que necesitaríamos en el viaje (cada tarjeta vale únicamente en la ciudad en la que la adquieres).

Por último, decidimos comprar una tarjeta de prepago para el móvil para tener un número local. Tampoco esto fue muy fácil y aún habiendo pasado un mes allí no lo terminé de comprender bien. Lo más curioso es que los números móviles (o celulares) tienen un prefijo por región (algo a lo que no estamos acostumbrados en España) y, de hecho, el precio es diferente según a qué región llames. Cuando activas por primera vez tu tarjeta te asignan un número según la localidad donde te encuentres. La complicación está a la hora de llamar: si llamas aun móvil desde un fijo tendrás que marcar un prefijo más (+15), si llamas a un móvil de otra región tendrás que marcar un 0 previamente y posteriormente el código regional; si llamas a un móvil desde un móvil no tienes que marcar el 15… Escrito todo esto, lo más sencillo es que cada vez que tengas que llamar a alguien le pidas su número indicándole desde qué teléfono (fijo/móvil) le vas a llamar para que te indique la numeración exacta.

Había costado pero ya teníamos todo. Era hora de explorar las bodegas mendocinas, el verdadero objetivo de esta parada en el itinerario. Asesorados por el hostel, decidimos renunciar a Valle de Uco por estar un poco retirado, a Maipú por tener más tráfico y optamos por visitar la zona de Luján de Cuyo, más específicamente el  Chacras del Coira. No puedo comparar las tres áreas de viñedos pero sí sé que en ningún momento nos arrepentimos de la visita que hicimos.

Tras un viaje en bus urbano de unos 40 minutos, llegas al pequeño pueblo de Chacras. Nosotros habíamos reservado unas bicicletas en Baccus. Allí nos facilitaron un tour por las bodegas según los requisitos que nosotros marcamos (el coste por bici fue de 35ARS) aunque, una vez que estuvimos sobre la bici, cambiamos el itinerario a nuestro antojo y es que, sin duda, este viaje es para dejarse llevar.

Viñedos frente a los Andes

Atravesar los Andes nos supuso reencontrarnos con los cielos despejados y una temperatura media que rara vez bajaba de los 30 grados, un marco genial para disfrutar de una ruta enociclista.

Recorrer los viñedos mendocinos con el telón de fondo de los Andes fue una experiencia muy hermosa, una de las más lindas del viaje. Recorrimos 4 bodegas que nos contagiaron su amor por estas tierras y sus caldos:

Kaiken

La suerte hizo que llegáramos a esta bodega, fuera de nuestro mapa de acción, por la recomendación de otra bodeguera en la que paramos a preguntar (es importante indicar que la mayoría de las bodegas son visitables únicamente en los horarios marcados de ahí la importancia de tener un itinerario claro). Llegamos a Kaiken sin visita programada y fuera del horario de visitas pero dimos con Leticia Abraham, que con sólo 25 años es la responsable de turismo de la bodega, quien nos hizo un hueco en su agenda para enseñarnos sus viñedos. Al ser la primera bodega que visitamos, su explicación nos sirvió de perfecta introducción a los vinos argentinos.

Kaiken, de origen chileno, es una bodega singular con una mezcla de tradición y modernidad, en la que se está innovando con la técnica del feng-shui para favorecer la producción de vino. Sus vistas a los Andes y su agradable sala de cata hace que sea una bodega muy recomendable de visitar a pesar de encontrarse un poco más alejada.

Viñedos y Andes (Bodega Kaiken, Mendoza)

Nieto Senetiner

De Kaiken, volvimos sobre nuestros pasos para poder disfrutar de la visita guiada a Nieto Senetiner a la que previamente habíamos llegado tarde.

La ubicación de esta bodega es la más espectacular de todas las que visitamos: un largo camino arbolado da paso a una sencilla construcción. Tras ella, una explanada de viñedos que parecen extenderse hasta la falda de los Andes. Los vinos de esta bodega son muy famosos en toda Argentina, especialmente valorados por la gente son Emilia y Benjamin. Compartimos la visita con una pareja de argentinos que nos explicaron muchas costumbres curiosas sobre el consumo del vino en este país.

Aquí probamos el primer Torrontés y, a la postre, el más rico y memorable de todos los que tuvimos la suerte de saborear en este país.

Viñedos de la Bodega Nieto Senetiner (Mendoza)

Alta Vista

De vuelta a la bicicleta, teníamos prisa por llegar a la visita de Alta Vista. Llegamos cuando ya estaba empezada pero, amablemente, nos dejaron unirnos al grupo. Alta Vista es una enorme bodega que cuenta con alguno de los vinos argentinos mejor valorados por Parker. Los caldos que probamos eran excelentes y, lo mejor de todo, vino cuando al finalizar la cata nos invitaron a disfrutar de la nueva zona de picnic que han habilitado junto a los viñedos. Poder disfrutar de una excepcional copa de vino, sentado en esas agradables butacas y viendo como atardece sobre sus viñedos no tiene precio.

Copa de vino bodega AltaVista (Mendoza)

Bodega Pulmary

Parecía que con Alta Vista acabaría nuestra ruta por las bodegas mendocinas pero probamos suerte en la Bodega Pulmary por si aún nos podían recibir. No sólo lo hicieron sino que Diana nos atendió con una amabilidad increíble. Nos contó la interesante historia de este proyecto familiar que se dedica al desarrollo del primer vino premium orgánico de la región. Sus vinos eran excelentes pero, sin duda, lo más interesante fue la conversación con la creadora de una bodega tan innovadora. Un gran ejemplo de emprendimiento que ha obtenido unos resultados deliciosos.

Detalle bodega Pulmary (Mendoza)

Se nos hizo de noche antes de salir de Chacras. De vuelta en el bus, teníamos la sensación de haber disfrutado de un día pletórico, único y difícilmente superable. Pero, para eso están los retos, aún quedaba mucho viaje para buscar otro momento así de especial.

 

 

Anuncios

Myanmar (VI): Y el cuento se acabó – Lago Inle –

En algún lugar leí, antes de empezar el viaje, que si Birmania era un cuento, el Lago Inle era uno de los capítulos más apasionantes del mismo.

Una vez que estás allí te das cuenta que eso es completamente cierto.

Pero más que un capítulo es un epílogo o una precuela porque Inle no es Myanmar. Contiene su esencia pero allí transcurre otra historia, otra vida.

Myanmar es lento. Inle es relajado.

Myanmar transpira. Inle respira.

Myanmar es estático. Inle se filtra.

Myanmar permanece a la espera. Inle bulle.

Barca surcando el Lago Inle

Pescador del Lago InleMercado de Mang Thawk

Toda la región que rodea al Lago Inle supone un viaje dentro del viaje. Los días allí fluyen como uno de los ríos marrones y vigorosos que cruzas en este país: de forma suave pero constante, evitando alteraciones del curso del agua, tomando fuerza para las pendientes y dejándose mecer en las laderas.

Desde Nyaung Shwe puedes coger una barca y recorrer las orillas del lago o incluso puedes llegar más lejos y visitar Sankar, esa tierra que hasta hace unos años era inaccesible a los extranjeros y a la cual ahora sólo puedes acceder con un guía de la tribu karen. Pero también puedes visitar el lago desde tierra, cogiendo una bici o dando paseos andando por los infinitos caminos que aparecen: puedes acercarte a los baños naturales de agua caliente, recorrer los viñedos o llegar al mercado de Mang Thawk. No hace falta pensar mucho en el destino, sinceramente, cada curva del lago guarda una sorpresa y nunca sabes cuál va a ser.

 

=====

NYAUNG SHWE

Alojamiento Hotel Amazing Nyaung Shwe

Restaurante View Point

Consejos Aunque el sentido común te diga que debes ver esta zona después de Yangon y antes de Mandalay es mucho más recomendable dejarlo para el final del viaje.

Imprescindible Además de conocer el lago dando una vuelta en una barca de motor, una excelente forma de adentrase en la zona es alquilar una bicicleta y seguir el contorno del lago por los diferentes caminos de tierra que existen (aunque es imposible dar la vuelta completa al lago por tierra).

 

Myanmar (IV): Infinito – Bagan –

Como ya he comentado Myanmar es un país en el que puedes sentirte solo. Abandonado. Pero esa sensación se acaba en el momento en el que pisas Bagan o, mejor dicho, cuando estás en Bagan y queda media hora para que el sol se despida. Entonces, no sabes de dónde, comienzan a surgir cientos de turistas-vampiros que en cuestión de minutos te rodean. En Myanmar esa raza nativa de los viajes-organizados se mueve por un horario muy peculiar y es  la puesta de sol la hora que más les activa.

Los turistas-vampiro se mueve en grupo y siempre tiene mucha prisa por lo que para deshacerte de ellos es fácil: espera 10 minutos a que hagan sus fotos y compren todo lo que tengan a su alcance, entonces abandonarán el lugar, como si se tratase de un campo arrasado del que no pudiesen obtener nada más. Suspira. La tranquilidad perdida habrá vuelto…

Ese es el recuerdo de mi segundo atardecer en Myanmar, uno que vino precedido de una visita al galope de los templos más lejanos. Templos que aparecen de la nada y que se elevan, aún dignos, en una tierra que hace siglos debía brillar como el oro.

Antes de ese día hubo una tarde y un primer atardecer. Más especial. Más íntimo. Más memorable. Gracias, @Pak, por llevarme hasta allí.

Atardecer desde el río (Old Bagan)

Pero estas en Myanmar y no puedes dejar que un autobús de turistas o un inoportuno dolor de tripa eclipse a ese Bagan del que todo el mundo habla y con el que todo el mundo debería soñar.

Así que llega otro día, te montas en una bicicleta y te dedicas a ver los últimos templos que tenías en mente. Y cuando sales a la carretera te sorprende una legión de vendedores de cuadros que, a bordo de su moto, intentan negociar contigo mientras tú pedaleas sorteando carros. Y luego, inesperadamente, una pareja también motorizada llega con el libro de George Orwell en castellano para ofrecértelo y cuando te parece que todo eso tiene un punto surrealista muy divertido te encuentras con un chaval que es capaz de cantarte la canción de La Flaca de Andrés Calamaro de pe a pa. Y entre historia e historia te encuentras templos como el Ananda que si no fuera porque el suelo arde te pasarías horas contemplando o el Thatbyinnyu que, no sé sabe cómo, conserva unos detalles arquitectónicos sumamente elaborados o el templo Sulamani en el cual entrevés, alumbrados por la intermitente luz de la linterna de uno de los restauradores, las impresionantes pinturas murales que acoge o fisgoneas la silueta de otras estupas desde el Nathlaung Kyaung

Templos de Bagan

Templo Ananda (Bagan)

Templo Bagan

Y luego llegas a un templo totalmente vacío desde el que poder contemplar la multitud de estupas y pathos que ves en el horizonte escuchando únicamente el viento mover levemente las hojas de los árboles bajo cuya sombra reposa tu bici. Y quizá ese Pyathada Paya, al que has llegado por pura casualidad, no sea el templo más impresionante que has visto pero, sin duda, será aquel que te deje un recuerdo más perdurable.

Vistas desde el Pyathada PayaBicicletas junto al Pyathada Paya

Y confías, ilusamente, en encontrar un templo tan tranquilo como ese para ver cómo el sol se oculta en el horizonte pero, claro, los turistas-vampiros vuelven a irrumpir y terminas haciendo más caso a esa curiosa fauna que a ese sol anaranjado y vergonzoso que, una vez más, acaba escondiéndose detrás de las nubes y dejándonos a todos con la cámara encendida y un pizca de decepción.

Pero nadie puede irse de Bagan con esa sensación porque allí siempre se tiene otra oportunidad, otro plan: ¿Qué tal un amanecer perfecto antes de seguir el viaje?

Aquí lo tienes:

Amanece en Bagan

Ahora sí, ¡adiós Bagan!

=====

BAGAN

Alojamiento May Kha Lar Guest House

Restaurante El estado de mi estómago no me permitió hacer muchos experimentos gastronómicos pero las pizzas de la calle principal de Old Bagan me salvaron el día.  

Consejos No merece la pena ir a los templos más turísticos para ver atardecer. Con poder ir a uno con la suficiente altura para ver la llanura de Bagan es más que suficiente.

En Bagan es más fácil encontrar conexión a internet que en otras ciudades birmanas, es una buena oportunidad para dar señales de vida a los familiares y amigos a través de la red.

Si vas a coger bici (o ir a ver el amanecer/atardecer) acuérdate de llevar linterna (y mejor si es un frontal).

Imprescindible Coge una bici y lánzate a ver los templos por tu cuenta. Si no tienes mucho tiempo alquila un coche de caballos para ver los más alejados (o para ir a ver amanecer/atardecer) y céntrate en recorrer los más cercanos con la bici (los de Old Bagan y algunos de la llanura central).