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Argentina y Chile de la A a la Z: B de Borges

Si en Argentina todo son palabras, el señor de las mismas tiene nombre y apellido que, sin ser el único, le hace estar por encima de todos los demás: Don José Luis Borges.

Aún sin tratarse del escritor más popular y querido de Argentina, de lo que no hay duda es que su obra recorrió el mundo entero poniendo a su país en la órbita de las cunas literarias más influyentes en el panorama. Quizás su prosa esté más cerca de la anglosajona pero sus temas y el desarrollo de los mismos son tan puramente argentinos como puedan serlo un tango o una conversación con un psicoanalista.

 

ARRABAL

El arrabal es el reflejo de nuestro tedio.
Mis pasos claudicaron
cuando iban a pisar el horizonte
y quedé entre las casas,
cuadriculadas en manzanas
diferentes e iguales
como si fueran todas ellas
monótonos recuerdos repetidos
de una sola manzana.
El pastito precario,
desesperadamente esperanzado,
salpicaba las piedras de la calle
y divisé en la hondura
los naipes de colores del poniente
y sentí Buenos Aires.
Esta ciudad que yo creí mi pasado
es mi porvenir, mi presente;
los años que he vivido en Europa son ilusorios,
yo estaba siempre (y estaré) en Buenos Aires.

-José Luis Borges-

Argentina, lecturas viajeras :: Dear Patagonia

Viajeros que nos acercaron en forma de letras inspiradoras sus fascinantes recorridos por esas tierras o autores argentinos que nos trasmiten en sus novelas la forma de ser y pensar de sus coterráneos…  libros, todos ellos, que nos ayudan a sentirnos más cerca de Argentina y nos animan a empezar el viaje sin necesidad de preparar la maleta.

 

Libros viaje Argentina: Dear Patagonia

Dear Patagonia de Jorge González 

La historia, el misterio y la tragedia que rodean a esta remota región argentina son los tres pilares que sustentan este cómic, obra de Jorge González, que se ha publicado en 2012.

Con imágenes y ritmos muy cinematográficos, Dear Patagonia nos regala un recorrido por los últimos siglos de la historia de esta región. Invitándonos a reflexionar sobre la pérdida de identidad que supone la extinción de las costumbres que los indios nativos han ido abandonando debido a las invasiones sufridas.

González, entreteje historias de colonos e indios, de diferentes generaciones y con distintos puntos de vista y lo hace empleando diferentes recursos visuales que nos golpean y empujan de un lugar a otro, de una sensación a la contraria.

La historia, lenta y plagada de silencios, transmite en cada una de sus viñetas esa melancolía fría que provoca el recuerdo de lo que ya no existe y que, sin llegar a añorarse, se sabe apreciar su valor:

“En este silencio parece que el pasado esta vivo. No se lo ve pero se lo siente. Visitar estos lugares despojados de gente se me volvió un vicio, una necesidad. Por eso mismo venga cada tanto. Parece que no hay nada, pero hay de todo, sólo hay que dejarse llevar, saber ver. No hay punto medio, es mirar el horizonte o el suelo.

La magia de la Patagonia profunda… mejor que siga así solitaria”

Dear Patagonia es una carta de perdón que todos deberíamos haber firmado por haber hablado siempre de porvenir, sin pensar nunca en lo que este futuro aniquilaba. O, como bien escribe el autor del cómic, quizás deberíamos haber sido menos occidentales y más indígenas:

“Mientras que la sociedad occidental basa su identidad proyectándose hacia el futuro, las identidades étnicas lo hacen orientándose hacia el pasado”.

Este libro invita a la reflexión universal sobre los lugares que, como La Patagonia, han sufrido la perdida de raíces y ahora se empeñan en recuperarlas para entenderse, para quererse, para seguir adelante sin olvidar aquello que les ha hecho ser lo que son.

#Transiberiano2011 >> Mi biblioteca de viaje

En todo viaje tiene que haber dos recorridos que planificar previamente: el físico y el literario.
En este segundo planning hay que saber combinar la literatura de viaje con los libros de autores del país. Además de, por supuesto, guías de viaje, revistas…
Este Transiberiano ya tiene su pequeña biblioteca preparada. Una biblioteca que, por supuesto, irá creciendo según unos libros lleven a otros, según el tiempo de lectura y las recomendaciones.
De momento, estos son los libros que ya ocupan los estantes de esta biblioteca temática:

Sobre Rusia
• Diario de un viaje a Rusia – Lewis Carroll
• El doctor Zhivago – Boris Leonidovitch Pasternak
Viaje a Rusia – Joseph Roth
• El capote – Nikolái Gógol
• Siete ciudades – Olivier Rolin
• Rusia (Lonely Planet) – Peter Maag

Sobre Mongolia
• Guía de Mongolia – Svetislav Basara

Sobre China
• Historias de Pekín – David Kidd
• Pekín (Lonely Planet) -Peter Maag

Sobre el Transiberiano
• Guía del transiberiano – Marc Morte
El gran bazar del ferrocarril – Paul Theroux

Biblioteca personal Transiberiano

¿Alguna sugerencia para ampliar mi biblioteca del Transiberiano?

La literatura y los viajes o el auténtico libro-viaje.

Unir pasiones. Obsesiones al cuadrado. Formas de vida que transcurren entre la mochila y la letra impresa, que se llevan una a la otra, que comparten sueños, trenes y kilómetros.

Los viajes que empiezan en un libro y los libros que nos traen de vuelta un viaje.

Esas sinergias infinitas y necesarias para sentirte acompañado al mismo tiempo que te crees único.

Leer y viajar, esas dos actividades que parecen tan opuestas (la una tan estática, tan egoísta y tan fácil; la otra tan activa, tan social y, a veces, tan complicada) pero que tanto se necesitan y tanto se nutren.

Leeryviajar.com

Con todo eso en la cabeza, la semana pasada echó andar el blog colaborativo: www.leeryviajar.com en el que publicaré algunas reseñas de libros inspirados e inspirados.

El blog ha sido ideado y desarrollado por Iván Marcos, un auténtico hombre multitarea y un viajero empedernido que hace poco tuve la suerte de conocer. En él colaboran grandes viajeros que unen a esta adicción la de la literatura (en mi caso participo más por lectora constante que por viajera en acción).

Date una vuelta por el blog, busca un libro para un (pre/post) viaje  y piensa que este lunes no queda tan lejos de la próxima escapada.

 

La Noche de los Libros Viajeros

Trasladada por motivos religiosos de su fecha original, el miércoles tuvo lugar la Noche de los Libros de Madrid. Podría haber sido reubicada de nuevo en el calendario para intentar agradar a los lectores más futboleros pero, finalmente, se celebró en un Madrid desierto y pendiente únicamente de la televisión.

Algunas librerías especializadas en viajes y aventura decidieron unir ambas pasiones: viajes & libros en una misma noche. Por ejemplo, en la librería De Viaje tuvo lugar el taller de creación de cuadernos de viaje ilustrados a cargo de Joaquín González Dorao, autor de los “Cuadernos de Viaje” que Lonely Planet ha publicado este año.

Joaquín empezó, como todos, siendo viajero antes que escritor o dibujante pero, poco a poco, los cuadernos que siempre lo acompañaban en sus viajes empezaron a tener más y más personalidad hasta que decidió empezar a organizar viajes sólo para pintar. Sus cuadernos, que constantemente ojeaba durante su charla, son una sucesión de dibujos, recortes y texto que permiten tener una visión muy personal del viaje que el autor había llevado a cabo.

Presentación del autor

Cuadernos de viajes hay tantos como viajeros existen. Los que no sabemos dibujar nos conformamos con escribir, pegar y guardar pero nos identificamos igualmente con el resultado que logramos. Es nuestro viaje en tinta, dibujado con caracteres y teñido de los colores que los adjetivos impregnan.

Una persona del público realizó una pregunta muy interesante: ¿estorba un diario a un viajero o engrandece su viaje?

Personalmente me considero una fanática de estos diarios de viaje (adaptados al estilo de cada uno) pero reconozco que a veces me obsesiona no poder estar transcribiendo al cuaderno alguno de los momentos que vivo en el viaje (no es tan fácil ni rápido ponerte a escribir como hacer una foto y ni siquiera siempre tenemos el tiempo y las posibilidades para hacer una foto) y, por supuesto, estos cuadernos van cogiendo valor con los días transcurridos por lo que se suma a la lista de objetos a cuidar y vigilar que acarreamos por cada país.

Ya tengo en mente (y en el cajón de mi mesa) mi próximo cuaderno. Uno que recorrerá conmigo tres países y muchos miles de kilómetros; las acuarelas se quedarán en casa pero seguro que con un boli y muchas letras podré llegar a representar en papel ese viaje.

 

Myanmar en las páginas de los libros

Tu viaje son muchos viajes.

Son todos aquellos que has leído previamente, de los que has oído hablar, los que tú contarás.

Un viaje SIEMPRE SIEMPRE tiene un previo en el que empiezas a pensar cómo sonará ese lugar, cómo olerá, qué veras. Y ese previo, para mí, son páginas de novelas que llegan a mis manos de las más diversas fuentes.

Opiniones políticas, relatos de viaje, novelas ambientadas… durante meses recorrí Myanmar a casi 10.000 kilómetros de distancia.

Este listado de libros que viene a continuación no pretende ser ninguna selección experta de novelas sobre el país, ni de “lecturas imprescindibles” antes de comenzar el viaje, simplemente son/fueron mis guías literarias antes de partir hacia ese país de Asia tan olvidado, incluso en la literatura.

Libros sobre Myanmar

El viaje literario empezó en el Siglo XIII con los grandes viajes de Marco Polo en El Libro de las Maravillas, un relato donde se mezclan las fronteras, tradiciones y culturas de toda Asia.

“El Gran Khan conquistó esta provincia de la manera siguiente. Les dijo a todos los juglares de su corte que quería que fuesen a conquistar la provincia de Birmania, y que a tal efecto les asignarían los capitanes y pertrechos necesarios. Los juglares aceptaron de buena gana, acudieron a Birmania con el acompañamiento indicado y se adueñaron de la provincia. Al llegar al ciudad, vieron aquellas dos marvillorsas torres e informaron al Gran Khan de lo valiosas que eran y de cómo estaban construidas, preguntándole si deseaba que las derribasen y le enviasen el oro y la plata de que estaban revestidas. El Gran Khan, al saber que aquel rey las había mandado construir por la salvación de su alma y en memoria suya, ordenó que no fueran destruidas, sino que se las mantuviera para que siguieran cumpliendo la función para la que habían sido erigidas por el antiguo rey.”

Y continuó con Aung San Suu Kyi, la líder de la oposición birmana, el cerebro ideológico de los contrarios a la dictadura militar y Premio Nobel de la Paz que ha escrito varios libros en los que cuenta al mundo la forma de vida de los ciudadanos birmanos y, especialmente, la de los disidentes políticos. En Cartas desde Birmania, un compendio de artículos publicados por un periódico japonés durante los dos arrestos domiciliarios que sufrió la hija del creador del ejército birmano, Aung San Suu Kyi habla de múltiples temas: desde la ceremonia del té, a la obligación de registrar en una comisaría a todas las personas que pasen la noche en una casa…

“Las personas que visitan mi país suelen elogiar la amabilidad, la hospitalidad y el sentido del humor de los birmanos. De ahí que se pregunte cómo es posible que un régimen brutal, autoritario y, desde luego, falto de humor pueda haber surgido en un pueblo así. Habría que escribir toda una tesis para responder de manera exhausta a esa pregunta pero, resumiendo, podría afirmarse, como ya lo hizo un escritor, que Birmania es, en efecto, una de esas tierras llenas de encanto y de crueldad a la vez.”

Otro autor que no puede faltar en esta chapucera (y demasiado personal) lista de obras relacionadas con Myanmar es George Orwell, conocido por sus libros comprometidos contra el totalitarismo y las políticas conservadoras. Orwell estuvo destinado en Myanmar durante 5 años como Policía Imperial y durante ese tiempo, escribió Los días de Birmania un libro en el que se reparte odio por igual hacia nativos y colonizadores. Un libro triste, lleno de paisajes feos y costumbres odiosas de ambas civilizaciones que transmite la soledad y desánimo que el autor debió sentir durante su vida allí:

“Uno se puede dar cuenta de eso con sólo observar  atentamente el arte de estos pueblos orientales: una civilización que se perpetúa una y otra vez prácticamente inalterable, hasta remontarse a tiempos en los que andábamos vestidos con hojas y hierbajos. De algún modo que no soy capaz de explicarle, todo el espíritu y el tipo de vida de Birmania se resumen en la manera que tiene la muchacha [bailarina de danza pwe] de retorcer los brazos. Viéndola se pueden ver los arrozales, las aldeas resguardadas por tecas, las pagodas, los sacerdotes con sus túnicas amarillas, los búfalos nadando en los ríos por la mañana temprano, el palacio de Thibaw…”

Tras leer a Orwell topé con un libro de viajes escrito por Emma Larkin quien se propuso analizar la figura del escritor y su relación con Birmania: Historias secretas de Birmania. A la sombra de George Orwell. Interesante por la cantidad de testimonios de birmanos que incluye y por lo exhaustivo de su investigación.

“«Mandalay» es uno de los pocos nombres de lugares birmanos que el Gobierno militar no ha cambiado. En 1989, el régimen rebautizó calles, pueblos y ciudades de todo el país. (…) La mayoría de los nombres antiguos eran los que el Gobierno británico había utilizado en birmano anglicanizado, y el nuevo régimen militar expresó que los cambios eran necesarios desde hacía tiempo para deshacerse de viejas etiquetas coloniales. Sin embargo, había un motivo más poderoso. Los generales estaban reescribiendo la historia del país. Cuando un lugar recibe un nombre nuevo, el antiguo desaparece de los mapas y, con el tiempo, también de la memoria humana. De esta forma, quizá́ también se puedan eliminar los recuerdos del pasado. Al rebautizar las calles, los pueblos y las ciudades, el régimen se hizo con el control del espacio donde vivía la gente; las direcciones personales y profesionales tenían que cambiarse. Además, con el cambio de nombre del país, los mapas y enciclopedias del mundo entero tenían que introducir correcciones. El país conocido como Birmania desapareció́ como tal y fue sustituido por uno nuevo: Myanmar.”

Un lugar llamado nada es una novela ambientada en Myanmar que la escritora, Amy Tan, escribió sin pisar nunca ese país. Se trata de la historia de un grupo espeluznantemente tópico de norteamericanos recorriendo el país y el choque cultural de ambas formas de vivir. Divertido y muy bien narrado, merece la pena más como entretenimiento que por sus “fiables” datos.

“Cuanto más se acercaba el autobús a la frontera, más colorido se volvía el mundo. Las mujeres birmanas vestían faldas con multicolores motivos florales y llevaban la cabeza enfundada en una especie de turbante, sobre el cual cargaban en equilibrio las cestas de mercancías destinadas al mercado. En las mejillas tenían unos dibujos amarillos, pintados con un ungüento que se fabrica machacando la corteza del árbol thanaka.”

Por último está Crónicas birmanas, sin duda la mejor guía que he leído del país. El autor, Guy Delisle, estuvo viviendo una temporada en el país junto a su pareja, una cooperante de Médicos Sin Fronteras, y con mucho humor,  curiosidad y crítica relata pequeños aspectos de la vida cotidiana de este sorprendente país.

Crónicas Birmanas

 

 

 

 

Viajando con una novela como mapa

Si hace unos años el turismo inspirado en series de televisión llego a su apogeo con las rutas de Sexo en Nueva York y Los Sopranos que se organizaron por la ciudad estadounidense y en las cuales los fans podían descubrir las tiendas preferidas de Carrie, Charlotte, Miranda y Samantha o fotografiarse en el club que dirigía Tony Soprano en la ficción: el famoso Bada Bing.

Ahora es el turismo literario el que parece estar pegando fuerte. Mientras Perú se publicita ante todo el mundo como la cuna del flamante premio Nobel de Literatura de este año y aprovecha el tirón de Mario Vargas Llosas para hacer de Lima una ciudad de letras, puntos y comas. Colombia acaba de anunciar una ruta literaria que homenajea a Gabriel García Márquez: “La Cartagena de García Márquez. Historias reales e imaginarias”.

En Europa, el boom de los best-sellers de Stieg Larsson sirvió para que Estocolmo entrase en el punto de mira de todos los operadores turísticos que hasta ese momento habían ignorado su propuesta cultural. La “ruta Millennium” preparaba un recorrido por los puntos de interés de las islas que componen la capital sueca.

Y más cerca tenemos el ejemplo de Pérez-Reverte y su Capitán Alatriste que sirve como excusa, más o menos buena, para organizar un paseo guiado por el Madrid del Siglo de Oro y, por supuesto, la excelente labor de comunicación y posicionamiento que está haciendo Turismo de Castilla la Mancha usando la figura de El Quijote para presentarlo como icono de su región y de todos los viajeros.

Desde siempre muchos viajes han empezado en un libro, ahora esos libros empezarán a ser el propio viaje.