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Escapada de fin de semana a Londres: Día 3

Paseos y suspiros

Se acaba el tiempo pero no la ciudad. Quedan tantos sitios geniales de Londres fuera de un planning de tres días: ir de galería en galería por el barrio de Chelsea, visitar el Albert & Victorian Museum, volverse loco en el mercado de Spitalfield, recorrer la City un día laborable, descansar del siglo XXI en Fitzrovia, escaparse a Greenwich, disfrutar de las mansiones georgianas de Regent’s Park…

Pero antes de lamentarse por lo que no se ha podido ver hay que degustar las últimas visitas:

Lo primero es dar un paseo por el Bloomsbury. Curioseando por sus tiendas y disfrutando de la elegancia del barrio y, una vez que abra, habrá que encaminarse al Museo Británico. Es imposible encontrar una hora buena para visitar el museo ya que a todas horas desembarcan en él autobuses de turistas que colonizan todas y cada una de sus salas. Pero, con paciencia y sin perder los nervios es posible verlo todo razonablemente bien.

Grupo de turistas ante la piedra Rosetta

Caballo del templo griego Halikarnassos

El siguiente objetivo es otro de los grandes parques de la ciudad: Hyde Park y los Jardines de Kensington. Se trata de andar y buscar sitios agradables en esta enorme área verde en el centro de la ciudad.

Y, una buena forma de acabar el viaje puede ser una visita al Mercadillo de Camden. Es cierto que este mercadillo vivió épocas mejores y que ahora existen otras opciones más interesantes en la ciudad pero, sin duda, el ambiente de este barrio y de este lugar sigue invitando a la gente a recorrerlo, aunque no se tenga ninguna intención de comprar nada.

Puesto de discos en Candem Town

Si os encontráis por allí a mediodía, valorar la opción de comer en el Market restaurant. Muy recomendable.

Y luego toca despedirse de la ciudad. Algunos podrán permitirse alguna última visita, otros nos tuvimos que ir entonces sin pensarlo demasiado porque, si lo haces, si te sientas a valorarlo y a razonarlo en serio, de Londres no se iría nunca nadie.

Y es que, como dice Enric González en sus “Historias de Londres”:

Hay ciudades bellas y crueles, como París. O elegantes y escépticas, como Roma. O densas y obsesivas, como Nueva York. Londres no puede ser reducida a antropomorfismos. Siglos de paz civil, de comercio próspero, de empirismo y de cielos grises la han hecho indiferente como la misma naturaleza. Quizá exagero. Quizá Londres sea una proyección del carácter inglés. No hay sentimentalismos, ni derroches de pasión, ni verdades con mayúsculas. Por una u otra razón, Londres reúne las condiciones óptimas para que florezca la vida. Es difícil no sentirse libre en esa ciudad inabarcable y a la vez recoleta, sosegada como el musgo de sus rincones umbríos, donde caben el arte y su reverso técnico, el kitsch, sin estorbarse mutuamente, donde la Justicia, ese concepto peligroso, metafísico y continental, pesa menos que la sensatez a escala humana del fair play.

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Escapada de fin de semana a Londres: Día 2

Al ritmo del Támesis

Londres es todo lo que se ha visto el primer día, toda esa colección de postales típicas y reconstrucciones en forma de souvenirs baratos. Pero el itinerario de este día también recorre el Londres más popular y carismático aunque con menos cliches. El de hoy es un paseo por aquellos otros lugares de la ciudad que, aún siendo imprescindibles para una primera visita a la ciudad, tienen un aire más pausado, más placentero… más “disfrutable” aún estando hablando de lugares conocidos y muy turísticos.

Desgraciadamente, el día empieza madrugando para ir al Mercadillo de Portobello Road (Metro: Ladbroke Grove, Notting Hill Gate), no se trata de llegar temprano porque el mercadillo cierre pronto sino de poder evitar a todos los grupos de turistas que llegan en autocares a media mañana. Aún así, gente (y mucha) habrá curioseando por los puestos de este carismático mercado pero si vas a primera hora de la mañana podrás moverte con mayor libertad. Para los fanáticos de los libros y los viajes (y para los cinéfilos), en el número 13 de Blenheim Crescent se encuentra la librería The Travel Bookshop, una auténtica gozada de tienda llena de libros interesantes y que se hizo famosa debido a la película Notting Hill (si os interesan las librerías de viajes no os perdáis  Stanfords, cerca de Covent Garden, en Long Acre 12-14: tres plantas de perdición en forma de libros, guías, mapas, cuadernos y artilugios varios).

Compras en el mercado de Portobello

Tras pasear por el mercadillo toca coger el metro de nuevo, dirección: St Paul’s Station.

La Catedral de St. Paul ha terminado recientemente su larguísima reconstrucción y ya se puede contemplar sin andamios (¡ya era hora!). Ahora bien, su precio (14,50 Libras), sus horarios de visita cambiante y su cuestionable interés puede hacer que decidáis no entrar (no os preocupéis, no será una tacha grande en vuestro viaje).

Cerca de St. Paul se encuentra el Puente del Milenio que desemboca en la Tate Modern, podéis acercaros para verlo desde esta orilla del Támesis o continuar andando por la rivera del río hacia el sur.

Cuando lleguéis a la Torre de Londres tendréis que tomar otra decisión similar a la que ya habréis tomado anteriormente en St. Paul: entrar o no. Si nunca habéis estado antes en la ciudad, la Torre de Londres merece mucho más la pena que la Catedral pero, eso sí, también os llevará mucho más tiempo recorrerla y el precio es otro condicionante a tener en cuenta (casi 20 libras si no has comprado la entrada antes por Internet, en ese caso serán £17). A favor: el momento friki desfilando en cinta mecánica delante de la corona de la Reina, las curiosas fotografías que se pueden sacar a los cuervos que pululan por el recinto (sin posibilidad de escaparse ya que se les corta un ala para impedir que vuelen y que se haga realidad la leyenda que augura el final de la monarquía británica si esto ocurre) y encontrarse en un bien conservado recodo de la memoria histórica de la ciudad.

Entres o no a la Torre, el  camino continúa por el mismo lugar: cruzando el Puente de la Torre.

Puente de la Torre

Una vez en el otro lado del Támesis toca cambiar un poco la mentalidad: no se trata de buscar edificios famosos, se trata de disfrutar del impresionante ambiente que se respira en esa zona de la ciudad.

Lo primero de todo es ir hacia los antiguos almacenes de la zona sur, allí, además de curiosas viviendas unidas por pasarelas de hierro, encontrarás agradables restaurantes con terraza y el museo del diseño, cuyo interés varía según la exposición que en ese momento acoja. Conviene echar un vistazo a su exterior porque siempre te puedes encontrar alguna sorpresa…

Luego retrocedemos por donde hemos venido y seguimos el curso del río viendo en nuestro paseo:

–        City Hall. Es uno de los primeros edificios que encontramos tras cruzar el Puente de la Torre. Fue diseñado por Norman Foster y su curiosa forma le ha hecho merecedor de muchos motes, uno de ellos le apoda como “el testículo”. Probad a ver si os dejan subir a la última planta, las vistas deben ser muy buenas.

–        Hay’s Wharf. Este muelle se ha reconvertido en una galería comercial cubierta con una plaza en la que se hacen exposiciones de arte o exclusivos mercadillos.

–        Borough Market. Para ir al mercado hay que apartarse un poco del curso del Támesis pero sin duda merece la pena. Se trata de uno de los mercados de comida más antiguos de la ciudad pero de lo que fue su objetivo inicial, abastecer de productos frescos a los londinenses, ya queda poco. Ahora se trata de un mercado gourmet, especializado en delicatessen de todas las partes del mundo. Tanto por su ubicación (bajo las vías del ferrocarril), como por lo ecléctico de su público y, por supuesto, por su excelente oferta gastronómica, merece la pena pasar por aquí y probar una de sus miles de cervezas, panes, dulces, quesos, pasteles de carne, sidras… o simplemente curiosear entre sus puestos, dejándose llevar de un lado a otro por la vista o el olfato.

Detalle del Borough Market

Puesto de manzanas en el Borough Market

–        Catedral de Southwark. Pequeña y silenciosa pasa muy desapercibida debido a dónde se encuentra y a con quién compite pero merece la pena echarle un vistazo. Los londinenses usan sus jardines para organizar picnics matutinos donde disfrutan de las viandas adquiridas en el Borough Market, muy chic.

–        Shakespeare’s Globe. Una vez de vuelta al Támesis pasamos por el famoso teatro donde Shakespeare presentó sus obras principales (más bien, por la reconstrucción que el marketing ha hecho famosa). En verano se representan obras teatrales y suele haber unas colas tremendas para conseguir entradas.

–        Tate Modern. Hace bastantes años, la Tate Modern era la hermana fea y todos los elogios se los llevaba la apuesta Tate Gallery. Como las cosas cambian, los gustos se refinan y las tendencias artísticas fluctúan al compás (o no) de la Bolsa, ahora la Tate Modern se ha convertido en un punto de visita obligado para todos los que visitan Londres (desgraciadamente, también para aquellos que no tienen ningún interés en el arte contemporáneo). Si dejamos de lado las modas, la oferta cultural de la Tate Modern es simplemente inigualable. Guarda unas cuantas horas de tu día para visitar tranquilamente este sensacional museo.

–        OXO Tower. Este altísimo y emblemático edificio ofrece unas vistas geniales de Londres.

–        Gabriel’s wharf. Si estás buscando un sitio para tomar algo, quizás esta zona sea una buena opción. Diferentes bares y restaurantes llenan las aceras de buen ambiente. Eso sí, no tengas prisa, sentarte en sus terrazas no debería ser posible si no piensas disfrutar del lugar un buen rato.

–        Puente de Waterloo. Si las vistas desde el Puente del Milenio son increíbles, las que se consiguen desde este otro puente no lo son menos.

Vistas desde el Puente de Waterloo

–        Royal Festival Hall. Se puede acceder al interior sin necesidad de que se represente ningún evento. Su programación es muy variada por lo que conviene echar un vistazo a su web.

–        County Hall. Estos antiguos edificios oficiales hoy albergan un remix de cosas: desde un acuario a una exposición de Salvador Dali pasando por restaurantes, cafeterías y una tienda de souvenirs.

–        London Eye. La super-noria de Londres es casi el final de este recorrido. Para los amantes de las alturas y las vistas vertiginosas parece un (casi) final perfecto al día.

–        Somerset House. Al otro lado del río se encuentra estas antiguas oficinas gubernamentales que hoy albergan restaurantes, cafeterías y, sobre todo, unas salas de exposiciones muy recomendables como son el Courtauld Institute of Art y el Gilbert Collection of Decorative Arts.

Patio de la Somerset House

Es sábado. Lo difícil es encontrar un sitio que no esté animado de la ciudad: es un buen momento para buscar un sitio para cenarr o tomar algo por el Soho o Covent Garden y apuntarte al plan que surja.

Escapada de fin de semana a Londres: Día 1

Primera toma de contacto: Westminster, St. James y Covent Garden. Tópicos imprescindibles a orillas del Támesis.

Cuando pensamos en un lugar del mundo, la mente se nos llena con imágenes preconcedidas que tenemos asociadas a ese lugar.

Cuando llegamos a ese lugar, sufrimos una crisis de ansiedad por dar forma a esos símbolos que para nosotros representan a esa ciudad.

Una vez que hemos satisfecho nuestra ansiedad por lo obvio, ya tenemos vía libre para descubrir la esencia del verdadero destino en el que estás, ese que no sale en tantas postales pero es el que consigue que la gente que viene se prende de él.

Por eso conviene empezar la visita a Londres tachando muchas figuras tópicas. Cabinas rojas, el Big Ben, autobuses de dos plantas, cambio de guardia, taxis negros… ¡allá vamos!

Mapa del itinerario del primer día

Una gran primera impresión de Londres se obtiene bajándose del metro en Waterloo y caminando hasta el Puente de Westminster. Desde allí se disfruta de unas vistas geniales del Parlamento junto al Támesis.

Una vez allí, hay que cruzar andando el puente Westminster para empezar el recorrido de este primer día que recorre alguna de las escenas más típicas de Londres:

  • Big Ben y las casas del Parlamento. Es lo primero que vemos tras cruzar el puente. Si tenéis tiempo, entrad y asistir a un debate parlamentario, sino, conformaos con dar una vuelta alrededor. Su parque colindante es muy agradable para pasear un rato.
  • Tate Gallery. La oferta museística de Londres es tan abrumadora que hay que tener muy claros nuestros intereses personales para centrarnos exclusivamente en estas exposiciones. Este museo para muchos es secundario cuando se le compara con la Tate o la National Gallery; sin embargo, tanto el edificio donde se encuentra como las obras que exponen hacen que merezca dedicarle un tiempo o, al menos, tenerlo en la cabeza a la hora de valorar opciones.
  • Abadía de Westminster. Es una de las llamadas visitas imprescindibles de la ciudad y, en este caso, tiene bastantes motivos para estar en esa categoría. Sin duda el precio de la entrada (16 libras) debe ser tenido en cuenta a la hora de valorar si entrar o no pero el valor histórico (y no tanto el artístico) de este lugar hace que merezca la pena. Para mí, la parte más memorable del recorrido es la esquina de los poetas.

Patio Abadía de Westminster

  • Whitehall. En esta calle se concentran los edificios de más poder político de todo Londres. Conviene pasear por sus aceras para ver Downing Street, la Banqueting House y el edificio de la Guardia Montada. Desde la Horse Guards, se puede cruzar para seguir la ruta por St. James Park (en esta explanada también se celebra todos los días un Cambio de Guardia, únicamente recomendado para personas con una alta dosis de paciencia).

Cambio de Guardia en Horse Guards

  • St. James Park. Flores, pelícanos y árboles que dan sombra. Este genial parque surge entre algunos de los edificios más monumentales de Londres pero no desmerece a ninguno de ellos. Sin duda alguna, en cualquier visita a Londres siempre hay que sacar media hora para dar un paseo por St. James Park pero, ¡ojo! esa media hora fácilmente se convertirá en una hora… o quién sabe si en dos. Y es que este parque tiene fácil entrada pero muy difícil salida.
  • Palacio de Buckingham. Este es uno de los lugares Top de Londres cuyo merito es más sensacionalista que cultural. Por supuesto, nadie quiere quitarle valor a este emblema de la Casa Real Británica pero si no se dispone de mucho tiempo para ver la ciudad, este es sin duda uno de los puntos que se puede ver con más ligereza del planning.
  • Green Park. Se puede considerar la continuación de St. James y su puerta principal es un buen lugar para ver el Cambio de Guardia de Buckingham Palace. Por dentro, se trata de un sencillo parque, con enormes extensiones verdes, perfecto para tumbarse y convertirse en un londinense más.
  • The Mall. Toca retroceder lo andado pero, en lugar de volver a hacerlo a través del parque, optad por seguir el curso de esta señorial avenida.
  • Trafalgar Square. Esta plaza es el centro de todo lo que ocurre en Londres y, por esa causa, muchas veces es imposible verla sin que se haya montado en su interior un evento que no deja disfrutarla en su totalidad.
  • National Gallery. De innecesaria presentación y uno de los mayores orgullos de Londres, esta pinacoteca acoge algunas de las obras de arte más famosas de los últimos siglos.
  • St. Martin in the Fields. Esta pequeña iglesia se encuentra al lado de la National Gallery y es celebre por su coro y sus conciertos gratuitos (los nocturnos se realizan a la luz de las velas).
  • Covent Garden. Este animado mercado y todas las calles que salen y llegan a él  son perfectas para tomar algo o comer en un ambiente festivo. Por las noches, el lugar está abarrotado de gente en la calle tomando cervezas.
  • St Paul’s Church. Muy escondida, esta pequeña iglesia tiene un pequeño jardín en el que de vez en cuando se celebran obras de teatro.
  • Picadilly: Desgraciadamente, tanto esta plaza como Leicester Square están actualmente en obras poniéndose a tono para el próximo 2012. Tanta valla hace que la energía que irradian ambos lugares quede bastante apocada.

 

Aunque el itinerario es cansado no es tan largo como podría parecer (eso sí, depende de las horas que se dedique a cada museo). Aún queda tiempo para algo más: echad un vistazo a la cartelera de espectáculos de Londres. Su programación musical es impresionante (especialmente en verano) y merece la pena apuntarse a alguno de sus conciertos y festivales. Por supuesto, las obras de teatro, los musicales o algún evento deportivo pueden ser otras excelentes opciones.

 

Propuesta gastronómica: Cerca de Trafalgar Square se encuentra el restaurante japones Abeno Too que ofrece menús interesantes al medio día.

 

 

Escapada de fin de semana a Londres: Llegando a la ciudad

 Viajes diferentes a un mismo destino

Desvirgar un destino y tacharlo de tu lista de viajes pendientes tiene algo de ilusionante. Es como abrir el primer regalo el día de Reyes o empezar en un trabajo nuevo: todo son cosas por descubrir, todo te llama la atención, ante todo te asombras. La primera vez, sin duda, es especial por la cantidad de imágenes que se te quedan grabadas en la memoria.

Volver a un destino que ya conoces tiene un riesgo muy grande: la decepción por comparación pero, en contrapartida, tiene algo que no se consigue la primera vez que se visita un destino: el revivir un lugar y, especialmente, revivirte a ti mismo, cómo eras entonces, qué sentías, en qué pensabas cuando paseabas por esas calles…

Y, si hay un lugar perfecto para volver una y otra vez ese sitio es, sin duda, la ciudad de Londres.

Cayendo en tópicos podríamos decir que Londres esconde muchas ciudades que ver y que, según sean tus intereses, podrás crear un planning u otro pero, si nunca has estado allí antes y quieres tener una impresión general de la ciudad esta podría ser una buena distribución del tiempo…

Calles y tiendas de Londres

Vuela el día antes >>

Si no tenéis más días para dedicar a  esta escapada intentad juntar un día libre para tener, al menos, tres días enteros en esta ciudad. Tened en cuenta que los aeropuertos están retirados de la ciudad por lo que es aconsejable que, a ser posible, voléis la noche anterior, aunque sea a última hora.

 

Cómo llegar a la ciudad desde Gatwick >>

Si el avión os deja en el aeropuerto de Gatwick tenéis varias opciones para ir al centro de la ciudad:

– La más conocida, turística y cara es el Gatwick Express. Son trenes que en tan sólo 30 minutos de trayecto unen el aeropuerto con Victoria Station. Los trenes salen cada 15 minutos y los tickets cuestan 27,40 Libras i/v sacándolos por internet. Lo más interesante de esta opción es que los tickets se pueden comprar sin fecha ni hora, por lo que no tienes que hacer cálculos de si el avión aterrizará con retraso… Info sobre Gatwick Express

– Otra opción más barata e igual de cómoda son los Southern trains, una especie de trenes de cercanías. Hay muchísimos precios y su duración también es variables pero calculad unas 12 libras y unos 30 minutos hasta Victoria Station. El punto negativo es que si quieres que los billetes no tenga un horario fijo (por lo que comentaba antes del posible retraso del avión) el precio se incrementa hasta las 22 libras (aún así sigue siendo una opción más barata que Gatwick Express pero también hay que tener en cuenta que la frecuencia de estos trenes no es tan alta). Info sobre Southern trains

 

Al metro con tarjeta >>

Una vez en Londres, lo más cómodo es sacar una tarjeta Oyster y cargarla con suficiente dinero para el fin de semana (calculad unas 20 libras para los tres días dependiendo de lo que os mováis andando… de todas formas, si os pasáis cargando la tarjeta no ocurre nada porque luego te devuelven lo que ha sobrado). En la propia estación puedes comprar la tarjeta (5£ que luego te devuelven cuando entregas la tarjeta). Info sobre la tarjeta Oyster 

 

Sobre el alojamiento >>

Si algo se caracteriza la ciudad de Londres para sus visitantes es por tener una de las peores ofertas hoteleras de Europa. Los alojamientos son caros, escasos y poco higiénicos. La mejor opción es salirse del centro más turístico para buscar hotel. Una buena alternativa es la zona de Bloomsbury o King’s Cross que se encuentra muy bien comunicada y a escasa distancia de los puntos de interés.

Sin ser ninguna maravilla, el Hotel Ibis London Euston St. Pancras es una opción correcta: a escasos metros de la parada de metro de Euston, las habitaciones impersonales son grandes pero limpias y agradables.

 

Si habéis llegado a última hora lo mejor que podéis hacer es iros a descansar. Eso sí, acordaros de cambiar la hora al reloj antes :)

Tendero en un mercado de Londres

Ciudades literarias

Desde el pasado 11 de mayo y hasta el próximo jueves, la Fundación Mapfre organiza un ciclo de conferencias que pretenden ser un paseo literario por algunas capitales europeas.
Escritores y críticos literarios son los encargados de presentar estos recorridos urbanitas por aquellos lugares cuya importancia histórica los ha hecho relevantes posteriormente y por aquellos otros rincones que los autores elevaron a novela simplemente por su valor personal.

Cartel de las charlas Las ciudades sobre las que ya se ha charlado han sido Praga (por Paula Izquierdo), Florencia (por Susana Fortes) y Madrid (por Andrés Ibáñez).
Pero aún quedan tres conferencias interesantes para esta semana: hoy Antonio Orejudo hablará sobre Leyden, mañana le tocará el turno a París conducida de la mano de Jesús Ferrero y, el jueves 19 de mayo, Manuel Rodríguez Rivero subirá al estrado a la capital británica: Londres.

Interesante propuesta cultural-viajera en la que, por supuesto, el acceso es gratuito (hasta completar aforo).
Apuntad la dirección: Fundación Mapfre (Paseo de Recoletos, 23) del 11 al 19 de mayo