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Argentina y Chile en tránsito :: El doble precio

En las taquillas de las principales atracciones argentinas se expone la lista de precios en las que se diferencia, claramente, un precio distinto para nacionales y extranjeros que en muchos casos puede llegar a ser el triple de caro para los no-argentinos.

Esto mismo ocurre con las tarifas para los aviones, autocares, hoteles e, incluso, en algunos restaurantes.

Se dice que esta práctica se hizo habitual (aunque la ley argentina la prohibe) una vez que en 2002 se deshiciera la paridad peso-dólar. Hasta ese momento visitar Argentina era un destino caro para los extranjeros y a partir de entonces dejó de serlo. El número de visitantes aumentó pero, como siempre ocurre, la industria quería más beneficio por lo que paulatinamente fue incorporando esta fórmula del doble precio para beneficiar económicamente a los sectores turísticos.

Precio de las entradas Pucara (Argentina)

De cara a la galería se vende esta medida como una forma de proteger al residente argentino frente al “poderío económico” extranjero pero, a día de hoy, Argentina ha dejado de ser un país barato para el turista y estos “extras” hacen que sea aún más prohibitivo. Lo que no se puede negar es que si un turista se para a sumar todo lo que ha pagado extra por su nacionalidad durante el viaje se encontrará con un pequeño disgusto. Por poner 3 ejemplos:

– La entrada a las Cataratas de Iguazú le cuesta a un extranjero 170ARS, a un argentino 65ARS y a un residente en Misiones 25ARS.

– El acceso al Parque Nacional de los Glaciares 130ARS para los extranjeros frente a los 50ARS de los nacionales o los 20ARS de los locales.

– La entrada a Punta Tombo: extranjeros 60ARS, nacionales 25ARS y locales 6ARS (en la foto).

O, lo que viene a ser lo mismo, si tienes un amigo argentino… llévatelo al viaje y que saque él las entradas. Le puedes invitar a todo y, aún así, ahorrarás dinero :)

Precios Punta Tombo

Argentina y Chile en tránsito :: ¿Qué hacer con el dinero cuando viajas a Argentina? Consejos prácticos

La semana pasada veíamos en líneas generales cómo estaba la situación económica en Argentina en 2012. Hoy vamos a ver en qué influye esto al viajero a la hora de organizar un viaje por el país:

  • Cambio Pesos Argentinos: Actualmente es casi imposible conseguir pesos argentinos fuera de Argentina, así mismo es complicado hacerse con pesos en la propia Argentina debido al cierre de muchas casas de cambio. Todo facilidades, ¿verdad? (cuando leáis el punto de las tarjetas de crédito y los cajeros automáticos os daréis cuenta hasta qué punto no lo es…) Se hace imprescindible entrar al país con dinero en metálico y aunque los euros se pueden cambiar sin problema en las casas de cambio oficiales el cambio Dólar-Peso (al menos en noviembre de 2012) era más favorable que el Euro-Peso debido al redondeo, además, muchos restaurantes y agencias de viajes admiten dólares además de pesos por lo que es recomendable entrar con dólares al país.

Pesos argentinos

  • Cajeros automáticos: En noviembre de 2012 el máximo de extracción diario de un cajero era 2.000 pesos (unos 300€), ¿qué supone esto? Primero: que todos los cajeros argentinos aguantan diariamente enormes colas; segundo: que es factible que a las últimas horas del día no quede dinero dentro de los cajeros y tercero: teniendo en cuenta que la mayoría de las tarjetas de crédito de bancos españoles cobran comisión por sacar dinero en el extranjero y que lo hacen por operación (no sólo por porcentaje) hacen que esta opción para el viajero no sea demasiado interesante o, al menos, no pueda ser la única manera ya que, además de salir muy cara, puede darse el caso de que te quedes sin poder sacar dinero durante algunos días.
  • Tarjeta de crédito: Fuera de Buenos Aires, la mayoría de los comercios y hoteles no permiten el uso de las tarjetas de crédito o, de permitirlo, incentivan con descuentos el pago en efectivo. Por tanto, basar las finanzas del viaje en este sistema de pago es algo totalmente inviable. Además, conviene señalar que las tarjetas de chip no se aceptan en casi ningún sitio por lo que para intentar pagar con una tarjeta es necesario que esta sea de banda.
  • Uso de dólares: Existe un rumor bastante extendido que es que en Argentina el dólar funciona como si fuera la moneda principal. Si bien es cierto que el dólar es muy bien recibido en algunos estamentos del país también conviene saber que no se puede vivir -fuera de los destinos 100% turísticos- sólo con dólares. Se necesitan pesos para pagar los buses, en los supermercados, pagar entradas… hay veces que por muchos dólares que lleves en el bolsillo te puedes encontrar que no te sirven de nada.

 

Algunos consejos:

  • Mejor llevar dólares que euros.
  • Olvídate de la tarjeta de crédito o, al menos, que no sean tu única opción.
  • El mejor cambio está en las principales capitales (durante el viaje encontramos el mejor cambio en Mendoza, Buenos Aires y Ushuaia; el peor lo vimos en El Calafate).
  • Pagar con dólares te permite poder “regatear” el precio de algunos servicios/productos.
  • En este viaje más que en ningún otro: si tienes un amigo, tienes un tesoro. Si un conocido de confianza te puede facilitar el acceso al dólar blue de forma segura puedes conseguir un cambio muy beneficioso.
  • Para presupuestar tu viaje es mejor partir del cambio oficial porque nunca se sabe si podrás conseguir uno mejor.
  • Buenos Aires no es Argentina; es decir, no pienses que cómo se mueve el dinero en la capital es lo que vas a encontrar en el resto del país.

Argentina y Chile de la A a la Z: D de Dólar Blue

Dólar Blue: La expresión de “dolar blue”, “cambio en blue”, es una manera de decir un cambio paralelo al oficial. En términos coloquiales podríamos decir que el dólar tiene un mercado oficial (intervenido fuertemente por el Gobierno), un mercado negro (contrabando, delitos, etc) y uno “blue” o paralelo que es usado por todos los argentinos con sus casas de cambio de confianza en la que obtienen un valor “más real” del dólar oficial.

Dólar representado en un cuadro

La realidad es que el mercado oficial no vende dólares (aunque nadie sabe qué norma lo impide, la realidad es esa), sólo compra dólares a 4,3 pesos por dólar. Para los argentinos tener el dinero en pesos les supone estar en manos de una posible intervención o Corralito que haga que sus pesos se devalúen de la noche a la mañana hasta dejarlos sin ninguna utilidad. Por eso están ahorrando (quienes pueden hacerlo) en dólares. Y dado que el mercado oficial no les vende dólares, han creado un mercado paralelo que les surte a un precio distinto (superior) del oficial de esos dólares.

La ventaja para quien quiere hacer la operación contraria (los viajeros) es obvia, si el mercado paralelo valora el dólar por encima del cambio oficial para el extranjero supone ganar casi un 40% más de pesos argentinos por los mismos dólares que ha traído (a día de hoy el dólar blue está cotizando en las calles de Buenos Aires a 7,65 pesos por dólar; cuatro meses antes -en el pasado noviembre- la cotización estaba ligeramente por encima de 6 pesos por dólar).

La cotización paralela, en cambio, no funciona con el resto de monedas pues no son monedas demandadas masivamente por los argentinos por lo que las posibilidades de negocio de las casas de cambio son muy inferiores.

 

Argentina y Chile en tránsito :: Día 5, pedaleando entre viñedos en Luján de Cuyo

Aunque las ganas de comenzar a descubrir Mendoza eran enormes, teníamos temas pendientes que resolver antes de poder hacerlo.

Para empezar necesitábamos cash. Desde el primer momento nos quedó claro que el uso de la tarjeta de crédito iba a estar muy limitado en el país y aunque siempre te dicen que con dólares eres el rey eso no es cierto fuera del circuito comercial. Así pues, nos dirigimos a la zona de casas de cambio oficiales (había varias en la misma manzana) e hicimos el primer aprovisionamiento de pesos (1$ = 5ARS). Estas casas de cambio se asemejan a los bancos pero tienen un aire raro que te hace estar incómodo en ellas, es mejor tener preparado el dinero para cambiar y hacer que el trámite sea lo más rápido posible. A las puertas de estas casas de cambio se colocan “arbolitos” que son personas particulares (o no, y ese es el riesgo) que te cambian los dólares con una conversión mejor que la oficial.

Pesos argentinos

Una vez con dinero en el bolsillo, el segundo paso era conseguir una tarjeta para el autobús, ya que estos no se pueden pagar con monedas al subir. Los propios mendocinos no tenían claro dónde conseguir una pero tras unas cuantas vueltas, adquirimos la primera de las tantas tarjetas que necesitaríamos en el viaje (cada tarjeta vale únicamente en la ciudad en la que la adquieres).

Por último, decidimos comprar una tarjeta de prepago para el móvil para tener un número local. Tampoco esto fue muy fácil y aún habiendo pasado un mes allí no lo terminé de comprender bien. Lo más curioso es que los números móviles (o celulares) tienen un prefijo por región (algo a lo que no estamos acostumbrados en España) y, de hecho, el precio es diferente según a qué región llames. Cuando activas por primera vez tu tarjeta te asignan un número según la localidad donde te encuentres. La complicación está a la hora de llamar: si llamas aun móvil desde un fijo tendrás que marcar un prefijo más (+15), si llamas a un móvil de otra región tendrás que marcar un 0 previamente y posteriormente el código regional; si llamas a un móvil desde un móvil no tienes que marcar el 15… Escrito todo esto, lo más sencillo es que cada vez que tengas que llamar a alguien le pidas su número indicándole desde qué teléfono (fijo/móvil) le vas a llamar para que te indique la numeración exacta.

Había costado pero ya teníamos todo. Era hora de explorar las bodegas mendocinas, el verdadero objetivo de esta parada en el itinerario. Asesorados por el hostel, decidimos renunciar a Valle de Uco por estar un poco retirado, a Maipú por tener más tráfico y optamos por visitar la zona de Luján de Cuyo, más específicamente el  Chacras del Coira. No puedo comparar las tres áreas de viñedos pero sí sé que en ningún momento nos arrepentimos de la visita que hicimos.

Tras un viaje en bus urbano de unos 40 minutos, llegas al pequeño pueblo de Chacras. Nosotros habíamos reservado unas bicicletas en Baccus. Allí nos facilitaron un tour por las bodegas según los requisitos que nosotros marcamos (el coste por bici fue de 35ARS) aunque, una vez que estuvimos sobre la bici, cambiamos el itinerario a nuestro antojo y es que, sin duda, este viaje es para dejarse llevar.

Viñedos frente a los Andes

Atravesar los Andes nos supuso reencontrarnos con los cielos despejados y una temperatura media que rara vez bajaba de los 30 grados, un marco genial para disfrutar de una ruta enociclista.

Recorrer los viñedos mendocinos con el telón de fondo de los Andes fue una experiencia muy hermosa, una de las más lindas del viaje. Recorrimos 4 bodegas que nos contagiaron su amor por estas tierras y sus caldos:

Kaiken

La suerte hizo que llegáramos a esta bodega, fuera de nuestro mapa de acción, por la recomendación de otra bodeguera en la que paramos a preguntar (es importante indicar que la mayoría de las bodegas son visitables únicamente en los horarios marcados de ahí la importancia de tener un itinerario claro). Llegamos a Kaiken sin visita programada y fuera del horario de visitas pero dimos con Leticia Abraham, que con sólo 25 años es la responsable de turismo de la bodega, quien nos hizo un hueco en su agenda para enseñarnos sus viñedos. Al ser la primera bodega que visitamos, su explicación nos sirvió de perfecta introducción a los vinos argentinos.

Kaiken, de origen chileno, es una bodega singular con una mezcla de tradición y modernidad, en la que se está innovando con la técnica del feng-shui para favorecer la producción de vino. Sus vistas a los Andes y su agradable sala de cata hace que sea una bodega muy recomendable de visitar a pesar de encontrarse un poco más alejada.

Viñedos y Andes (Bodega Kaiken, Mendoza)

Nieto Senetiner

De Kaiken, volvimos sobre nuestros pasos para poder disfrutar de la visita guiada a Nieto Senetiner a la que previamente habíamos llegado tarde.

La ubicación de esta bodega es la más espectacular de todas las que visitamos: un largo camino arbolado da paso a una sencilla construcción. Tras ella, una explanada de viñedos que parecen extenderse hasta la falda de los Andes. Los vinos de esta bodega son muy famosos en toda Argentina, especialmente valorados por la gente son Emilia y Benjamin. Compartimos la visita con una pareja de argentinos que nos explicaron muchas costumbres curiosas sobre el consumo del vino en este país.

Aquí probamos el primer Torrontés y, a la postre, el más rico y memorable de todos los que tuvimos la suerte de saborear en este país.

Viñedos de la Bodega Nieto Senetiner (Mendoza)

Alta Vista

De vuelta a la bicicleta, teníamos prisa por llegar a la visita de Alta Vista. Llegamos cuando ya estaba empezada pero, amablemente, nos dejaron unirnos al grupo. Alta Vista es una enorme bodega que cuenta con alguno de los vinos argentinos mejor valorados por Parker. Los caldos que probamos eran excelentes y, lo mejor de todo, vino cuando al finalizar la cata nos invitaron a disfrutar de la nueva zona de picnic que han habilitado junto a los viñedos. Poder disfrutar de una excepcional copa de vino, sentado en esas agradables butacas y viendo como atardece sobre sus viñedos no tiene precio.

Copa de vino bodega AltaVista (Mendoza)

Bodega Pulmary

Parecía que con Alta Vista acabaría nuestra ruta por las bodegas mendocinas pero probamos suerte en la Bodega Pulmary por si aún nos podían recibir. No sólo lo hicieron sino que Diana nos atendió con una amabilidad increíble. Nos contó la interesante historia de este proyecto familiar que se dedica al desarrollo del primer vino premium orgánico de la región. Sus vinos eran excelentes pero, sin duda, lo más interesante fue la conversación con la creadora de una bodega tan innovadora. Un gran ejemplo de emprendimiento que ha obtenido unos resultados deliciosos.

Detalle bodega Pulmary (Mendoza)

Se nos hizo de noche antes de salir de Chacras. De vuelta en el bus, teníamos la sensación de haber disfrutado de un día pletórico, único y difícilmente superable. Pero, para eso están los retos, aún quedaba mucho viaje para buscar otro momento así de especial.