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Argentina, lecturas viajeras :: Dear Patagonia

Viajeros que nos acercaron en forma de letras inspiradoras sus fascinantes recorridos por esas tierras o autores argentinos que nos trasmiten en sus novelas la forma de ser y pensar de sus coterráneos…  libros, todos ellos, que nos ayudan a sentirnos más cerca de Argentina y nos animan a empezar el viaje sin necesidad de preparar la maleta.

 

Libros viaje Argentina: Dear Patagonia

Dear Patagonia de Jorge González 

La historia, el misterio y la tragedia que rodean a esta remota región argentina son los tres pilares que sustentan este cómic, obra de Jorge González, que se ha publicado en 2012.

Con imágenes y ritmos muy cinematográficos, Dear Patagonia nos regala un recorrido por los últimos siglos de la historia de esta región. Invitándonos a reflexionar sobre la pérdida de identidad que supone la extinción de las costumbres que los indios nativos han ido abandonando debido a las invasiones sufridas.

González, entreteje historias de colonos e indios, de diferentes generaciones y con distintos puntos de vista y lo hace empleando diferentes recursos visuales que nos golpean y empujan de un lugar a otro, de una sensación a la contraria.

La historia, lenta y plagada de silencios, transmite en cada una de sus viñetas esa melancolía fría que provoca el recuerdo de lo que ya no existe y que, sin llegar a añorarse, se sabe apreciar su valor:

“En este silencio parece que el pasado esta vivo. No se lo ve pero se lo siente. Visitar estos lugares despojados de gente se me volvió un vicio, una necesidad. Por eso mismo venga cada tanto. Parece que no hay nada, pero hay de todo, sólo hay que dejarse llevar, saber ver. No hay punto medio, es mirar el horizonte o el suelo.

La magia de la Patagonia profunda… mejor que siga así solitaria”

Dear Patagonia es una carta de perdón que todos deberíamos haber firmado por haber hablado siempre de porvenir, sin pensar nunca en lo que este futuro aniquilaba. O, como bien escribe el autor del cómic, quizás deberíamos haber sido menos occidentales y más indígenas:

“Mientras que la sociedad occidental basa su identidad proyectándose hacia el futuro, las identidades étnicas lo hacen orientándose hacia el pasado”.

Este libro invita a la reflexión universal sobre los lugares que, como La Patagonia, han sufrido la perdida de raíces y ahora se empeñan en recuperarlas para entenderse, para quererse, para seguir adelante sin olvidar aquello que les ha hecho ser lo que son.

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#Transiberiano2011 >> Comprando los billetes de tren

Hace 8 meses pensaba que el Transiberiano era un “billete” que se compraba y te permitía hacer tantas paradas como quisieras a lo largo de todo el trayecto que hacía ese “tren” llamado Transiberiano.

Inocente.

Hoy sigo sin saber muchas cosas relacionadas con el Transiberiano pero otras ya las he aprendido:

–        Sé que el Transiberiano no es un billete

–        Sé que el Transiberiano no es un tren

–        Y también sé que no existe un único billete para hacer ese recorrido

Resumiendo, el Transiberiano es un recorrido, una línea ferroviaria por la que pasan muchos y muy diversos trenes. Para hacer el trayecto debes pensar previamente las paradas y, una vez que las tengas claras, proceder a comprar los billetes uno por uno para cada trayecto.

Ruedas de un tren. Museo del Ferrocarril

TIPOS DE RUTAS

Existen tres rutas:

–        La que da nombre y fama al resto es la que va desde Moscú hasta Vladivostok, ese es el auténtico recorrido del Transiberiano.

–        La variante Transmongoliana sale de Moscú y llega a Pekín atravesando Mongolia.

–        Por último está la ruta Transmanchuriana que parte de Moscú y llega a Beijing pero sin atravesar Mongolia.

Las tres rutas llegan hasta Irkutsk y es allí donde cada una toma un recorrido diferente.

 

TIPOS DE TRENES

No existe un único tipo de tren para realizar el Transiberiano. Aunque el más famoso es el Rossiya pocos viajeros tienen la suerte de tomar ese tren ya que su precio es bastante más elevado que el resto y su frecuencia es escasa. El precio de los billetes va en función del tren que selecciones (y de él depende la comodidad, la limpieza y la rapidez del viaje).

 

TIPOS DE BILLETES

Dentro de cada tren, existen 4 clases principales aunque en algunos de ellos puede no haber alguna clase:

El precio va, más o menos, duplicándose cuando pasas de una clase a otra:

1ª clase o spalny vagon: Son compartimentos para dos personas, cómodos, amplios y limpios. Además del propio vagón, las áreas comunes y los servicios son mejores y compartidas por menos gente.

2ª clase o kupe: Se trata de compartimentos para cuatro personas.

3ª clase o platskartny: Los asientos de este vagón se convierten en camas como si de un dormitorio de un guest house se tratase.

4ª clase u obshchy/sidyachy: Se trata de asientos que no se convierten en camas. Los obshchy son los más habituales para viajes diurnos y los sidyachy son un poco más amplio y cómodos para los viajes nocturnos.

 

COMPRA DE BILLETES

Los billetes se ponen a la venta 45 días antes de la partida y, aunque según las autoridades rusas no es posible comprar billetes de tren fuera de Rusia, gracias a Internet y a un invento buenísimo llamado Google Translate sí lo es. La web donde venden los billetes es es la de Russian Railways. Si os fijáis bien, en la parte superior hay un acceso a la web en inglés pero, desgraciadamente, si usas ese acceso no podrás acceder a la compra de los billetes. Lo mejor es volver a la web en cirílico y estudiarse de pe a pa la mejor guía para comprar billetes en la “Renfe” rusa: esta página.

Es cierto que la web rusa ha actualizado algo de su contenido y no todos los pantallazos cuadran a la perfección pero sigue siendo una ayuda más que valiosa. Y, para cualquier otra duda, siempre estará Google.

Por supuesto hay muchas otras formas de comprar billetes desde aquí sin necesidad de dejarse las cejas descifrando el cirílico pero, como todo en esta vida, esas opciones son más caras y estamos hablando de mucho dinero:

– El trayecto San Peterburgo – Moscú en segunda clase, adquiriendo el billete por RZD, sale por 59€. A través de una agenda (recomendada por la Lonely Planet y con un precio moderado) el mismo billete sale por 122€.

– Y el trayecto Moscú – Irkutsk, también en segunda clase, de 289€ que cuesta por RZD te sube a 395€ a través de una web de terceros.

Lo que es cierto es que parece imposible comprar son los billetes internacionales, es decir, aquellos que parten en un país y acaban en otro. Para esos billetes sólo tienes dos opciones: o te la juegas a que no haya y esperas a llegar al país para comprarlos en las taquillas (eso es lo que tendré que hacer yo con el billete de Irlutsk a Ulan Bator) o los compras a través de un intermediario (como he hecho con el billete de Ulan Bator a Beijing, ya que al haber tan poco trenes que hicieran ese recorrido no podía arriesgarme a quedarme sin billete).

 

Si los trenes rusos dan para escribir tanto sin conocerlos, seguro que a la vuelta puedo contar historias sin parar sobre ellos.

#Transiberiano2011 >> Visado de Rusia

¡Por fin se ha acabado la burocracia previa!

El viernes pasado recogimos el último de los visados, el ruso. El que, a priori, parecía más complejo pero que ha terminado siendo bastante más fácil de lo esperado.

Os cuento cómo ha sido el proceso:

Nosotros decidimos hacerlo por nuestra cuenta (hasta donde pudiéramos). Si esta es tu idea lo primero que tienes que hacer es pedir cita en www.rusturn.com (hazlo con tiempo, ya que pidiendo la cita el 18 de mayo nos dieron para el 15 de julio). Aunque creas que se trata simplemente de indicar tu nombre para conseguir una cita previa no te confundas: son 5 páginas de formulario en el que te van pidiendo datos y que terminan con una pasarela de pago para que abones los 2,35€ que te cuesta la cita.

Una vez que tienes tu cita ya puedes encargarte de conseguir el resto de los documentos que te solicitan:

–        La visa: Se trata de una invitación formal por parte de una agencia que será la “responsable” de tu visita. Se puede solicitar a los propios hoteles que contrates (aunque ellos también te cobrarán por dártela) o en diferentes webs. La que a priori ofrece un precio más interesante es Destination Russia que te lo gestionan en menos de una hora y por uno de los precios más baratos de la red: 15,68€ por visa.

–        Una copia del seguro de viaje en el que aparezca el nombre del viajero (muy importante esto último).

–        Formulario relleno y con una fotografía pegada. El pdf rellenable se puede descargar aquí.

–        Pasaporte.

Una vez has entregado toda la documentación, te dan un número para que, en la ventanilla contigua, pagues las tasas del visado (únicamente a través de tarjeta de crédito).

Si sumamos la cita (2,35€), el voucher  (15,68€) y la gestión (35€), el visado sale por poco más de 53€.

Y ya está, una semana después te acercas por el consulado (sin necesidad de pedir cita previa esta vez) a recogerlo.

Papeleo y visado para Rusia

Ahora a pensar en otra cosa… que al viaje aún le quedan muchos temas no-oficiales por organizar.

 

#Transiberiano2011 >> ¿Existe el Transiberiano?

Un día, en un lugar de mi cabeza, surgió la idea de montarme en un tren y partir de Rusia hacia tierras extrañas.

Hace unos meses me planteé que podía haber llegado el momento de hacer realidad esa nebulosa ocurrencia.

Entonces me pregunté… ¿existe el Transiberiano? ¿O es tan sólo otro producto de ficción encumbrado por una magnífica campaña de marketing, elucubrada y viralizada por centenares de escritores, fotógrafos y aventureros?

De ese interrogante surgieron muchas otras preguntas relacionadas con los paisajes que ves, los sonidos que te llegan y las sensaciones que acumulas… tantas preguntas debían obtener respuesta y sólo había una forma de llegar a ella.

Desde entonces, he robado minutos a una rutina alienada para leer a otros viajeros que antes hicieron ese viaje, buscar alternativas a los problemas que iban surgiendo y analizar los pros y los contras de cada punto que iba tratando.

http://www.tripline.net/api/tripviewer.swf

El viaje avanza, poco a poco, a base de tomar decisiones. Pequeños pasos que hoy se resumen en estas líneas:

Elección de las fechas y la duración:

Este punto condiciona el resto de puntos y, en mi caso, está a su vez condicionado por mis vacaciones laborales. Finalmente, el viaje durará un mes: desde mediados de agosto a mediados de septiembre.

Elección de la ruta:

Aunque Transiberiano es una palabra muy sonora y especial, en este caso la ruta elegida no será esa sino el Transmongoliano. Es decir, la que parte de Moscú y llega a Beijing atravesando Mongolia.

Pero como todos tenemos leyendas e imágenes grabadas en la cabeza podemos permitirnos la osadía de variar esa ruta histórica y darle un nuevo comienzo y un final distinto.

De este modo, “mi” Transiberiano partirá de San Petersburgo para llegar a Shanghai, pasando, por supuesto, por Mongolia.

Este era el esquema originario pero, en un viaje, todo puede cambiar en muy poco tiempo…

Elección de las paradas (itinerario):

Como todo en la vida, el itinerario es cuestión de prioridades. Aunque, además de eso, existen condicionantes como los horarios y el presupuesto que te limita esas “prioridades”.

El primero de ellos ha sido la dificultad para encontrar un billete en el horario que buscaba y dentro del rango económico que podía pagar de Madrid a San Petersburgo. Nunca en la vida hubiera pensado que precisamente ese trayecto me fuese a dar problemas pero ha sido un pequeño dolor de cabezas que se ha resuelto con la siguiente alternativa: volar a Helsinki y tomar allí un tren hasta San Petersburgo (ahorrando tiempo y dinero). Es decir, que el trayecto en tren se amplía en un país y en 420 kilómetros :)

Así que, de momento, estas son las paradas que ahora ocupan el primer borrador del planning:

Helsinki > San Petersburgo > Moscú > Kazan > Irkutsk > Ulan Bator > Pekín > Shanghai

No parece mucho pero todas estas palabras son la conclusión de horas y meses dando vueltas a este viaje.

No parece mucho pero gracias a eso hoy, ese cuestionable Transiberiano (sí, conservemos el nombre legendario aunque no sea esa la ruta a recorrer), es un poco más real.