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Argentina y Chile en tránsito :: Alquiler de coche y carreteras de ripio

A la hora de plantearte alquilar un coche en esta región patagónica te surgen tres preguntas: ¿es seguro, barato y aprovechable alquilar un auto en Puerto Madryn?

Veamos:

Carretera de ripio en Península Valdés

– ¿Seguro?: Sí. A pesar de las enormes advertencias que tanto en foros, guías como en blogs leí, conducir un auto en Puerto Madryn es mucho más seguro de lo que pensaba en un principio. Los miedos que te inculcan desde fuera son dos: que es fácil volcar en una carretera de ripio y que los autocares turísticos son un peligro en la carretera. Una vez allí, tanto las personas de las empresas de alquiler como los propios lugareños le restan mucha tensión al asunto. Como bien se encargan de repetir ellos: si conduces a 60 km/h por las carreteras de ripio el peligro es ninguno (dormirte al volante, añado yo ahora) y siendo como son anchas las carreteras y caminos no hay problema cuando un autocar de viajeros pretende adelantarte. De lo que poca gente habla y supone un peligro real son los animales sueltos que pueden invadir la carretera en cualquier momento lo que hace que conducir de noche sea bastante arriesgado por el escaso tiempo de reacción que tienes.

– ¿Barato?: No. Debe compensarte el gasto de 1125ARS de alquiler dos días del auto más básico (150€) más los 300ARS de gasolina (40€) la libertad e independencia que obtienes con el coche. Si andas justo de dinero, tomar excursiones organizadas sale más a cuenta económicamente. Además, a esto hay que añadir que en las Reservas Naturales hay que pagar un plus por entrar en coche propio, que los autos no tienen seguro a todo riesgo (con la incertidumbre que esto conlleva) y que los kilómetros son muy limitados (y cada km. adicional supone un nuevo extra).

– ¿Aprovechable?: Depende. Por supuesto, si cuentas con un coche propio puedes programar las visitas a las horas que más te convienen intentando evitar las horas puntas. Además, puedes prorrogar el tiempo que quieras en cada visita así como improvisar el itinerario sobre la marcha según tus apetencias pero, no lo olvidemos, los horarios de los avistajes de ballena en Península Valdés están programados con las excursiones por lo que da igual a la hora que tú llegues que no saldrás al mar hasta que los autocares colapsen Puerto Pirámides y, además, las horas de conducción son ciertamente aburridas y monótonas (ni siquiera el camino merece la pena) por lo que el poder ahorrártelas nunca está de más.

 

 

Argentina y Chile en tránsito :: Día 15, rodeados de pingüinos en Punta Tombo

A 180 km de Puerto Madryn, los cuales se recorren en unas interminables 3 horas de viaje, espera  la Reserva Natural de Punta Tombo, curioso lugar para que los amantes de los animales se entretengan paseando por las 200 hectáreas de su superficie (o, más bien, por donde el itinerario de la Reserva te deja).

En esta pingüinera se reúnen más de medio millón de pingüinos de Magallanes (incluso se ha contabilizado un millón de ejemplares en algunos periodos) siendo, por tanto, el mayor punto de cría de pingüinos de Sudamérica y, seguramente, de todo el mundo.

Nidos de pingüinos en Punta Tombo

Tras sufrir el ripio de la carretera (el cual es seguro para la conducción pero que hace muy aburrido el viaje por la velocidad a la que te obliga a ir), pagar los 104ARS de la entrada (13,9€) y montarte en el bus que te lleva al comienzo del recorrido, sólo tienes que seguir el camino marcado para ir descubriendo a esta curiosa, y enorme, familia de pingüinos.

Pingüino en Punta Tombo

Según el mes en el que visites Punta Tombo encontrarás a los pingüinos en una actividad diferente. A finales de octubre, cuando yo fui, los pingüinos se encuentran empollando los huevos que han puesto semanas antes. Por eso, no viví la actividad frenética que debe haber en la Reserva cuando las crías ya son independientes y corretean libremente allá por el mes de marzo.

Pingüinos empollando

Los nidos se encuentran excavados a lo largo del camino por lo que se pueden contemplar a los animales desde las pasarelas sin necesidad de molestarles (no olvidemos que está prohibido salirse de los caminos marcados). Una norma que impera en toda el Parque es que los pingüinos tienen prioridad en todo momento.

Cartel prioridad pingüinos

Además de pingüinos, pudimos ver guanacos, que compartían laderas con los reyes del lugar.

Guanacos y pingüinos en Punta Tombo

Al final de la visita se levantó un aire del infierno, al nivel del viento Islandés que padecimos en Myvath, por lo que optamos por volver a Puerto Madryn sin intentar la salida al mar en Rawson para ver delfines.

Nuestro primer contacto con Patagonia llegaba a su fin y, aunque no había sido lo que creíamos que sería, teníamos aún muchísimas ganas por seguir descubriéndola: siguiente destino el Fin del Mundo.

 

 

Argentina y Chile en tránsito :: Día 14, toneladas de decepción bajo el mar en Península Valdés

En todo viaje hay un día que amanece plomizo y ese adjetivo se instaura en toda la jornada. Lástima que en esta ocasión tuviera lugar durante nuestra estancia en Puerto Madryn.

Ballena en Península Valdés

Una de las partes del viaje que más me ilusionaba era conocer la reserva natural de Península Valdés y, muy especialmente, realizar una salida en barco para navegar entre ballenas.

Claro que siempre en el origen idealizamos sin querer ciertos destinos pero esta vez mi cabeza fue demasiado lejos a la hora de pensar cómo sería el paseo en barco entre ballenas.

Desde nuestro alojamiento en Puerto Madryn hasta la entrada a la Reserva de Península Valdés se tardaba 2 horas en coche; la carretera está mayoritariamente asfaltada y el camino es sencillo. Una vez entras en el parque tienes que pagar 208ARS (unos 27 euros al cambio) para acceder al mismo; este precio es por dos personas + un coche. Una vez dejas atrás el puesto de control de entrada, la carretera empieza a empeorar hasta que se convierte en puro ripio (gravilla), íbamos avisados así que no nos sorprendió.

La primera decepción del día fue Puerto Pirámides el lugar desde el que salen todos los barcos. Ese lugar no deja de ser unas cuantas casas juntas que son en un 90% agencias que se encargan de realizar los avistajes. Inesperadamente, a pesar de haber unas decenas de agencias todas ellas tenían programadas las salidas para, exactamente, la misma hora. Así bien, cuando llegamos, nos dieron la opción de subir corriendo a una que estaba a punto de partir o esperar un par de horas hasta la siguiente inmersión. Como preferíamos comparar precios y barcos, decidimos optar por lo segundo pero, sinceramente, tampoco sacamos mucho en claro porque por primera vez en lo que llevábamos de viaje, la gente con la que nos encontrábamos en las agencias eran poco encantadores. Finalmente optamos por salir al mar con Hydro Sport, la razón fue que tenía sitio en la siguiente inmersión, que el grupo era únicamente de 8 personas (hay que tener en cuenta que aquí llegan decenas de autocares con grupos de turistas que tienen pactadas ya las salidas y que a veces meten a viajeros independientes dentro de estos grupos para rellenar el pasaje… lo que tiene que ser un auténtico horror) y que salen con lanchas que aunque llegan menos lejos que los barcos se acercan más a las ballenas. El precio por persona fue de 370ARS (unos 49 euros).

Empresa Avistaje de Ballenas

Mientras esperábamos a la salida de nuestro grupo paseamos por la playa que, sin cielo azul, tenía un aspecto más bien triste. Lo que sí es curioso es que desde la misma orilla puedes llegar a ver a estos cetáceos, lo que te hace hacerte una idea de lo cerca que están.

Cuando nos tocó la hora de ponernos los chalecos salvavidas y subirnos a la barca llegaron los nervios y la impaciencia: ¡era el momento de cumplir uno de mis sueños del viaje!

¿Vimos ballenas? Sin duda. Nada más salir nos encontramos con una ballena y su cría, luego una nueva pareja… nos fuimos adentrando mas pero tardamos demasiado tiempo en encontrar nuevas ballenas que ver de cerca. El mejor recuerdo lo dejó la última ballena que nos encontramos: era un enorme ejemplar que se despidió de nosotros con una preciosa sumergida dejando su aleta suspendida en el aire, y en nuestros futuros recuerdos.

Ballena en Puerto Pirámides

En la barca nos contaron que las ballenas francas de Península Valdés están en peligro por el ataque continuado de las gaviotas cocineras. De hecho, en nuestro bote iba una bióloga que estaba realizando un recuento de ballenas heridas en la zona. Muchas de las ballenas con las que nos encontramos en el recorrido mostraban marcas producto del ataque de las aves; lo que es una verdadera pena pero no sé si la decisión de las autoridades de Chubut de matar a las gaviotas es la solución adecuada a este problema.

Ballena herida por el ataque de las gaviotas

Tras regresar a tierra volvimos a subirnos al coche y comenzamos una ruta por el resto de puntos de interés de Península Valdés. Primero fuimos a Punta Norte donde vimos multitud de elefantes marinos y lobos de mar descansando en la arena y de ahí a Punta Cantor.

Punta Norte

Teníamos mucho miedo a estas “peligrosas carreteras de ripio” de las que todo el mundo hablaba en los foros y blogs pero, una vez allí, nos dimos cuenta que más que peligrosas son soporíferas… si cumples la velocidad máxima impuesta (50 kilómetros hora) el mayor problema que puedes tener es que te quedes dormido al volante ya que el paisaje es tan monótono y la actividad a tu alrededor es tan nula que a veces tienes la sensación de estar detenido.

Carretera de ripio en Península Valdés

Aún así, merece la pena adentrarse más allá de Puerto Pirámides; la belleza del mar en esta zona es espectacular además, en Caleta Valdés tuvimos la grandísima suerte de ver a un trío de orcas. Se encontraban muy cercanas a la costa y vigilaban atentamente a los leones marinos que estaban en la orilla… parecía una película de terror aunque, finalmente, las orcas desistieron y se volvieron a adentrar en el mar.

Orca en Península Valdés

El viaje de vuelta a Puerto Madryn se nos hizo largo. Conducir por la noche en esas carreteras no era cómodo y desde Caleta Valdés había más de 3 horas de viaje.

Una vez en nuestra casa alquilada reflexionamos sobre si había merecido la pena todo el esfuerzo (y el gasto) que había supuesto incluir a Puerto Madryn en el viaje (dos vuelos + alquiler de coche + gasolina). Aún no tengo clara la respuesta: si volviese a ir a Argentina me saltaría sin duda esta parte del viaje pero esto es muy fácil decirlo una vez que has estado en un sitio; de hecho de lo que sí estoy segura es que si no hubiera podido cumplir mi ilusión de navegar entre ballenas me habría vuelto de Argentina con la sensación de haber dejado cojo el viaje… ¡Qué difícil es acertar siempre en los viajes!

 

 

Argentina y Chile en tránsito :: Día 13, puro tránsito

Lo más difícil de cuadrar en el planning del viaje fue el traslado desde Puerto Iguazú a Puerto Madryn. Finalmente, no hubo más remedio que renunciar a este día y dedicarlo a viajar desde el norte del país hasta el comienzo de la Patagonia.

Por la mañana aún nos quedaron unas horas para disfrutar de la piscina del Hotel La Sorgente donde nos habíamos alojado (alojamiento recomendable).

Después, nos fuimos al aeropuerto de Iguazú en autocar para comenzar la ruta:

El primer vuelo salió con 20 minutos de retraso; no había ningún problema porque la escala en Buenos Aires era de tres horas aunque finalmente fue una hora más debido al retraso en el siguiente vuelo.

Sin haber hecho nada en todo el día, nos presentamos en Trelew a las diez y media de la noche. De allí tuvimos que coger un transfer que habíamos contratado con Ryan’s Travel y que nos dejó en Puerto Madryn donde habíamos quedado con Adriana Mandolesi, de Wild Skies, para que nos entregara el coche de alquiler. Una vez tuvimos las llaves del coche nos fuimos a dormir; nos alojábamos en Casa Patagónica donde nos atendieron muy bien. La dueña, Eugenia, trabajaba dentro del Parque Nacional de Península Valdés por lo que nos ayudó bastante en la organización de las visitas pero eso fue en los días siguientes, de momento tocaba descansar del viaje dentro del viaje que habíamos tenido.

Atardecer aeropuerto de Buenos Aires

Lo único memorable del día fue el espectacular atardecer que nos regaló Buenos Aires para compensarnos por las horas de espera.