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DICCIONARIO DEL TRANSIBERIANO: P de Provodnitsa

Diccionario del Transiberiano: Un pequeño repaso al viaje siguiendo el mapa del alfabeto.

Pasos de una Provodnitsa en la estación

P de Provodnitsa

Son las jefas, las auténticas máster del universo ferroviario ruso. Durante el tiempo que permanezcas en el tren dependerá de ellas tu bienestar y comodidad. Aquí no vale las generalizaciones: las hay bromistas, serias, bordes, maternales y vergonzosas.

Las Provodnitsas son las cuidadoras o responsables de los vagones del tren. Cada uno de los vagones tiene una o varias Provodnitsas a su cargo, estas duermen en el primer compartimento y

Suelen ser mujeres rusas de unos 30-40 años que se pasan la mitad de sus vidas (si no es más tiempo) viviendo sobre unos raíles de tren.

Su misión es comprobar los billetes de cada pasajero, entregar las sábanas y toallas, barrer y tener ordenado (más o menos) el vagón, controlar que los viajeros regresan al tren tras las paradas, avisarte cuando llegas a tu destino… en definitiva, ellas gobiernan su territorio -su vagón- como mejor pueden o quieren hacerlo.

Y como formas de gobierno hay miles puede ser que tu Provodnista opte por la anarquía, o por la dictadura, o por ignorar sus obligaciones y a su pueblo (es decir, q ti)…

Son un mundo por descubrir y una de las tantas sorpresas que este viaje te tiene preparado.

 

DICCIONARIO DEL TRANSIBERIANO: M de Moscú

Diccionario del Transiberiano: Un pequeño repaso al viaje siguiendo el mapa del alfabeto.

Moscú, origen del Transiberiano

M de Moscú

Quedémonos con su sentido como origen. Por significar “comienzo”, por servir de línea de salida real en este imaginario recorrido.

Olvidémonos de su repercusión en la Historia mundial, de su corrupción, de ser la capital de un estado dudosamente democrático, de la diferencia de clases que te encuentras en sus calles, de su tráfico y sus prisas.

Si le quitamos la gloria y sus desgracias, Moscú aparece como una ciudad que está resucitando, que emerge y que promete borrar el gris de su paleta de colores y situar al blanco puro como su color corporativo.

Nuevos barrios que apuestan por el diseño, antiguas zonas rehabilitadas, lujo y cultura conviviendo… Una buena mezcla para despedirte de tierra firme durante unos días y emprender el viaje en tren a lo largo de ese inmenso país.

Moscú es una parte ineludible del Transiberiano. Parece el origen perfecto, un escenario del que disfrutar antes del viaje y suspirar de alivio cuando, sentado en el tren, dejas atrás esa ciudad.

DICCIONARIO DEL TRANSIBERIANO: K de Kupe

Diccionario del Transiberiano: Un pequeño repaso al viaje siguiendo el mapa del alfabeto.

Interior compartimento clase Kupe

K de Kupe
La segunda clase o Kupe es una de las categorías más habituales entre los viajeros extranjeros que realizan este viaje y de la cual ya hablé en este otro post

Estos compartimentos son para cuatro personas, están separados del pasillo por una puerta y constan de su propia mesita. Según el tipo de tren pueden llegar a tener enchufes, televisión, papelera u otros pequeños lujos.

Debajo de las literas inferiores hay espacio para las mochilas y también en la parte superior, en lo que sería un altillo sobre el pasillo.

Hablar de Kupe no implica un estándar de calidad ya que ese lo marca el tren pero sí indica en qué condiciones viajaras dentro del tren elegido.

Las diferencias de precios entre clases en los trenes son muy significativas por lo que elegir una u otra hace que tu presupuesto se duplique o divida por dos. Pero, teniendo en cuenta la cantidad de horas que pasarás en el tren también hay que plantearse que no sólo se puede decidir con los € en mente.

DICCIONARIO DEL TRANSIBERIANO: F de Frontera

Diccionario del Transiberiano: Un pequeño repaso al viaje siguiendo el mapa del alfabeto.

Frontera mongola

F de Fronteras

Este viaje es un abrir y cerrar fronteras como si de un pasillo lleno de puertas se tratase.

En la inmensidad del continente asiático, estas tres fronteras terrestres sirven para poner una hipotética línea de meta y salida a cada uno de los tramos.

Comienzas abandonando Helsinki y entrando en Rusia. El tren se detiene, varios guardias fronterizos rusos acceden al vagón, piden a los viajeros su pasaporte con el visado, la pequeña hoja de acceso completada y que identifiquen su equipaje. En menos de 10 minutos el tren vuelve a rodar, esta vez en territorio ruso.

Será la última vez durante el viaje, que entrar (o abandonar un país) sea una cuestión rápida y sencilla.

La siguiente frontera vuelve a ser la rusa, esta vez para salir de su territorio camino de Mongolia.

La realidad dice que es un proceso aburrido; muy aburrido. La leyenda habla de robos, chantajes y problemas. La verdad es que con llegar cargado de paciencia, buena compañía y algo que ayude a pasar el rato es suficiente: ni sellos de los hoteles, ni registros de las mochilas, ni preguntas. La mafia rusa prefiere acampar en las ciudades a infiltrarse en las fronteras.

Después de horas de espera y cuando por fin parece que has dejado atrás la burocracia rusa, te encuentras con la frontera mongola. Ya has sido autorizado a abandonar Rusia, ahora sólo queda que te admitan en Mongolia. Y, por supuesto, lo harán… pero antes tendrás que esperar un par de horas más, volver a completar el mismo formulario de siempre y mirar sonriente a los funcionarios que intentan encontrar semejanzas y diferencias entre la personita de la foto de tu pasaporte y tu misma.

Salir de Mongolia es más rápido que entrar, quizás para compensar las horas que estarás en la frontera China. Toca cambiar de bogies, elevando para ello, uno a uno, a todos los vagones que conforman el tren. Por supuesto, volverás a escribir los mismos datos de siempre, volverás a identificar tu mochila y mirarás al funcionario hasta que este decida devolverte el pasaporte y dejarte entrar a los aposentos de su país. En este viaje, hay tantos guardianes de las llaves como controles fronterizos te encuentras y es que, no lo olvidemos, por muy lejos que estés el Transmongoliano es un viaje que te lleva de puerta a puerta.

DICCIONARIO DEL TRANSIBERIANO: C de Compartimento

Diccionario del Transiberiano: Un pequeño repaso al viaje siguiendo el mapa del alfabeto.

Transiberiano compartimento

C de Compartimento

Aunque está en la ce, esta entrada bien podría haber sido ubicada en la letra eme de mundo y es que, durante los días que dura tu viaje, el compartimento que te ha sido asignado en suerte se convierte en tu fortaleza, tu cosmos; en todo tu ecosistema y radio de acción.

Por supuesto, visitarás otros compartimentos, te dejarás ver por el vagón-restaurante y zumbarás por los pasillos del tren pero, siempre, tus pasos te devolverán al asiento que durante esos días te pertenece, el que defenderas ante todos y al que terminarás odiando o amando.

El compartimento, a medida que pasas horas en él, va transformándose según tu relación con él. Al mismo tiempo, tú te vas adaptando a sus características. Y es que, cuando los viajeros suben al tren todos los compartimentos parecen iguales pero kilómetro a kilómetro, los compartimentos empiezan a mutar y terminan siendo como estancias independientes y únicas.

 

DICCIONARIO DEL TRANSIBERIANO: B de Babushka

Diccionario del Transiberiano: Un pequeño repaso al viaje siguiendo el mapa del alfabeto.
Transiberiano Babuskha vendiendo

B de Babushka

Babuskha es un término genérico que en Rusia se emplea para llamar a las abuelas de forma cariñosa. El término proviene de una leyenda rusa y allí el personaje tiene un papel similar al de los Reyes Magos.
Para los viajeros del Transiberiano, el término de Babushka está más relacionado con las mujeres que pueblan los andenes de casi todas las estaciones de tren. Ellas, cargadas de tupper, cestas o carretillas, venden a los viajeros productos tales como refrescos, fruta, cerveza o pan y, aún mejor, comida recién hecha que siempre es bien recibida para poder olvidar por un día la comida prefabricada que suele ser el alimento principal en un viaje en tren.
Aunque distan bastante de la imagen adorable a la que nos lleva el término “abuelita” de nuestro imaginario social, encontrarte con ellas siempre es señal de comida casera y algo de conversación; casi, como quien dice, como si estuvieras en casa.

 

#Transiberiano2011 >> Compra de billetes (en Rusia). 10 hechos de los que aprender (2/2)

Antes de empezar el viaje escribí un post sobre cómo comprar los billetes del Transiberiano. Aunque todo lo que decía entonces sigue teniendo validez hay cosas que es necesario precisar, cosas que, si no fuera por la experiencia del viaje, nunca podría haber pensado:

 

Hecho número 6: No todos los trenes aparecen en la web y siempre hay trenes a última hora. Es decir, que el tren de tu vida puede pasar cada media hora. Aunque en internet no habíamos encontrado más opciones que realizaran el itinerario Moscú-Irkustsk esa noche resultó que en la estación nos dieron muchísimas opciones, con diferentes precios, horarios y duración. Movidos por la necesidad de salir cuanto antes de esa estación que empezaba a ser maldita (y por no descuadrar demasiado el planning previsto) cogimos el siguiente tren que salía dos horas después del que habíamos perdido. Cada billete eran 5.000 rublos más caros pero, en compensación, teníamos un compartimento para nosotros solos en un tren muchísimo mejor. Al final perder el tren nos salió mejor de lo que pensábamos y, sobre todo, tuvo solución rápida y menos indolora de lo que nos temíamos cuando desde la vía 3 veíamos cómo se iba nuestro tren.

 

Hecho número 7: El Transiberiano cambia según el tren que elijas. Seamos sinceros: hay tantos tipos de trenes, como viajes tengas en la cabeza. Desde aquel más cómodo y correcto al más alocado y social. Dependerá del tipo de tren y billete que escojas el tipo de Transiberiano que vivirás por lo que, más allá de horarios y precios, hay que pensar qué se espera de este viaje a la hora de elegir tren.

 

Hecho número 8: Los extranjeros viajan juntos y aislados. Al menos esto es así en muchos trayectos, esta es una de las causas que los billetes se agoten en las taquillas y sea imposible obtenerlos: sólo se pone a la venta uno o dos vagones para personas de fuera de Rusia y, por tanto, las opciones para conseguir plaza son más reducidas.

 

Hecho número 9: Donde hoy es un SOLD OUT, mañana pueden quedar plazas para un regimiento. Sin entrar en intentar entender el por qué, lo que sí se puede afirmar es que no es fiable del todo un “no hay billetes”. En esta ocasión me refiero a los billetes del tren que sale de Mongolia hacia China. Para este tren, que todo el mundo sabe que es el más difícil de conseguir porque sólo parte dos o tres días por semana (dependiendo de la época del año), es muy habitual contactar con una agencia en Ulan Bator para que gestione la compra desde allí. Pues bien, cuando la agencia con la que estábamos negociando el tour nos dijo que estaba todo agotado para las fechas que solicitábamos nos pusimos en contacto con otras agencias, todas menos una nos dijeron que ya no quedaban billetes… unas semanas después nos volvieron a escribir para saber si seguíamos interesados en comprar ese ticket ya que volvían a tener billetes disponibles en las fechas que le habíamos indicado ¿qué ocurrió en esas semanas? Ni idea, otro misterio del Transiberiano…

 

Vías del tren

 

Hecho número 10: Comprar los billetes, es parte del viaje. Durante los diferentes tramos en tren, nos encontramos con muchos grupos de viajeros que hacían el Transiberiano con un viaje organizado por una agencia. Además de lo caro que sale de esta forma el viaje hay otra razón más poderosa para evitar esta opción y lanzarse a hacer el recorrido por tu cuenta: cada frustración por no conseguir ser entendido en una taquilla, el mirar una y otra vez los horarios, el intentar comprender el cambio horario para no saltarse una parada, las conversaciones en las colas de la estación… todo ello es parte del viaje. Evitarse estas complicaciones acudiendo a un viaje organizado es quitarle una parte muy importante al viaje.