Posts Tagged ‘ San Petersburgo ’

DICCIONARIO DEL TRANSIBERIANO: T de Taquilla Central de Billetes de Tren

Diccionario del Transiberiano: Un pequeño repaso al viaje siguiendo el mapa del alfabeto.

Mapa Taquilla Central de Billetes de Trenes

T de Taquilla Central de Billetes de Tren

Ya hay un post en el que se explicaba cómo comprar los billetes de tren desde España a través de la web y otro en el que matizaba algunos aspectos aprendidos durante el viaje sobre la compra.

Aunque ya en ese post se hablaba de la Taquilla Central de Billetes de Tren de San Petersburgo, su importancia para el viajero que realiza el Transiberiano hace que se merezca una entrada en este diccionario.

Esta Taquilla es, en realidad, un enorme edificio de dos plantas cerca de la calle más famosa de San Petersburgo: Nevski Prospekt. En esta especie de ministerio se venden los billetes de tren para todos los rincones de Rusia; eso sí, todo perfectamente burocratizado y estandarizado. Por eso lo primero es encontrar en qué taquilla venden el billete que buscas, como siempre lo más fácil es mostrar el itinerario escrito en cirílico en cualquier taquilla y confiar que la persona que lo lea tenga a bien enviarte al lugar correcto.

Hay cientos de ventanillas tras las que unas funcionarias se pasan horas y horas esperando clientes. En la única ventanilla que encontré cola fue, casualmente, en la que yo tenía que sacar los billetes. Había 4 personas delante pero al tratarse de ser gente enviada por agencias de viajes, cada una de ellas tramitó muchísimos billetes por lo que la espera allí se prolongó durante un par de horas… mientras a nuestro alrededor todas las taquilleras seguían inmóviles, sin nada que hacer, esperando que fuera la hora de salir.

Si nos olvidamos de la cargante burocracia rusa ¿por qué merece la pena pasar por Nab kanala griboedova 24 a comprar los billetes de tren si se está en San Petersburgo? Por dos razones importantes:

–       Venden billetes internacionales que no son posibles de adquirir por la web; por ejemplo, los trenes que llegan a Mongolia.

–       Es posible adquirir los billetes con más de tres días de distancia mientras que en otras estaciones rusas no es así.

Y, si se tiene suerte, siempre puedes encontrarte con otros viajeros que te den conversación y te amenicen la espera como, en nuestro caso, fue encontrarnos con Tobias y Carolin, dos alemanes recorriendo el mundo de casa en casa, y con su anfitriona en Rusia que, además, nos ayudó muchísimo en la compra de los tickets.

El Hermitage

Toda ciudad tiene su museo. Algunas ciudades, en cambio, tienen museos que las superan a ellas en fama y conocimiento y que se convierten en territorios independientes, desubicados y monárquicos. Si en Madrid pasa con El Prado, en París con el Louvre y en NY con el Metropolitan; en el caso del Hermitage en San Petersburgo el efecto es aún más exagerado si cabe. Se puede visitar San Petersburgo y, además, con el mismo visado y el mismo ticket de metro, puedes visitar también la República Independiente del Hermitage.

El Palacio de Invierno

El primer punto a tener en cuenta es entrar en él. Decir que hay colas enormes sería minimizar lo que realmente ocurre allí durante los meses más turísticos (de mayo a octubre, aproximadamente). Primero hay que diferenciar si vas de visita con un grupo organizado o no, si es así entrarás a la hora establecida por la parte trasera del edificio (la que da al río).En cambio, si decides entrar por tu cuenta, accederás por la Plaza del Palacio. Una vez que llegues allí verás las colas de gente que serán un buen indicador para saber si has madrugado lo suficiente o no. Una vez en una de ellas lo único que te queda es tener paciencia, cruzar los dedos para que no llueva y confiar en que lo que verás dentro hará que la espera merezca la pena. Hay que recordar que la entrada se va permitiendo una vez que la gente que ha entrado previamente va saliendo por lo que hay intervalos horarios en los que las colas van realmente lentas. Hay que valorar, si no se está dispuesto a madrugar, si conviene llegar cerca del mediodía y confiar que haya grupos que comiencen a irse.

Palacio de Invierno

Por suerte te puedes ahorrar todas estas preocupaciones si has comprado previamente la entrada por internet. Lo genial de la venta online es que no te obliga a adquirir el billete para un día y una hora concreta por lo que puedes tenerlo en tu poder antes de llegar a la ciudad y emplearlo en el momento que quieras. Si lo tienes, te saltarás las diferentes colas y recogerás tu entrada (debes llevar impreso el resguardo de la compra y enseñarlo al entrar al Museo, allí te indicarán dónde tienes que canjearlo) en menos de 5 minutos. Sin duda, esta opción es altamente recomendable (en cuanto al precio, adquirir la entrada por internet sale un par de euros más cara pero sigue siendo rentable).

Una vez dentro, debes dejar la mochila en consigna (gratis) y sentarte con tu mapa del museo para trazar un itinerario lógico. Lo más interesante es empezar con los periodos artísticos que más le interese a cada uno e ir siguiéndolo luego en orden decreciente de interés. Por tanto, el orden de visita debe ser personal (y seguramente, intransferible).

Interior del Hermitage

En líneas generales se puede decir que en la tercera planta está la colección francesa del Siglo XIX y XX (con una impresionante muestra de Matisse), en esa misma planta hay unas salas de arte del Lejano Oriente y de Asia Central (interesante las salas dedicadas a Japón y a la India). Las salas estrellas del museo están en la segunda planta y corresponden con el Renacimiento Italiano y, especialmente, con Rafael. También destacan las obras de arte español y flamenco que están a continuación.

En la planta baja (si has empezado desde la tercera planta, aquí llegarás tras 6 horas de paseo y tus pies y tus fuerzas ya no serán las mismas que al comienzo) se encuentran las famosas momias egipcias del Hermitage y otras muestras de otras culturas milenarias.

Pero, sin duda, la obra estrella de todo el Museo es el propio Palacio. Una auténtica belleza con salas impresionantes en las que merece detenerse a admirar sus trabajados suelos, los detalles de la pintura del techo o las propias puertas de madera.

Interior del Hermitage

Dejando de lado la valoración artística del Hermitage (incuestionable, por otro lado), hay dos cosas que llaman la atención de este museo: una de ellas es propia de él y la otra se da en todos los museos-territorios en mayor o menor medida:

–      Las cuidadoras del Hermitage: Cada una de las salas de este museo está a cargo de una mujer de mediana edad que, sentada en una silla con su bolso sobre las rodillas, se dedica a mirar a la gente que pasa frente a ellas (o a echar una cabezada si tienen el sueño ligero). Entiendo que su cometido debe ir más allá de eso pero es difícil verlas llamar la atención a la gente que dispara fotos con flash (lo cual está prohibido pero los visitantes hacen continuamente) y aunque suenen las alarmas porque haya gente que se ha acercado en exceso a un cuadro nunca abandonan su silla ni su porte inalterable. Además, cuando una de estas guardianas debe retirarse momentáneamente ¡cierra la sala! Sin duda, estas chicas de oro dan una personalidad al museo difícilmente inigualable.

Cuidadora del Hermitage

–      El turismo cultural: El Hermitage acoge la mayor concentración de grupos organizados de turistas por metro cuadrado del mundo. Hay veces que no andan por el museo sino que marchan, a paso firme y con determinación, como si de un ejército en acto de servicio se tratase. Esto podría parecer estupendo: siempre el objetivo número uno ha de ser generalizar la cultura lo más posible pero hay que puntualizar un par de cosas: la cultura va más allá de la pintura, puedes ser muy “culto” y no interesarte un cuadro del S.XVI; hay que asumirlo, no pasa nada por ello. Y, segundo, “visitar” un museo no da más puntos en ningún carné de cultureta. El problema que se encuentra en estos museos-imprescindibles es que la mayoría de estos turistas no tienen ningún interés en estar en ese Museo (ni en ningún otro) por lo que se dedican a comentar el tamaño de los genitales de las esculturas clásicas, hacerse fotos con los cuadros o a correr en busca de una silla en cada sala. Abogo por prohibir la inclusión de visitas a museos y galerías en los tours turísticos y, en cambio, dejar tiempo libre para que aquellos a los que realmente les interese puedan recorrerlo a su ritmo. Mientras, aquellas personas que no tienen interés en ver un Museo (algo muy legítimo, por otro lado) puedan dedicar esas horas a ver algo de la ciudad que les interese. De esa forma, todos saldremos ganando.

Turistas fotografiando un cuadro

El Hermitage, sin duda, es uno de los museos más espectaculares que hay en todo el mundo; ahora, el Museo del Prado nos invita a descubrir algunos pequeños tesoros de esta isla cultural rusa.

#Transiberiano2011 >> Trayecto Helsinki – San Petersburgo -Moscú

Tren Allegro. Recorrido Helsinki – San Petersburgo. Duración: 3 horas y media

El primer tren del viaje tenía todos los ingredientes del tren occidental moderno que tanto se estila en Europa: colores neutros, líneas curvas y pequeños detalles para intentar ser acogedores pero siempre con ese “algo” que te deja bien claro que estás de paso.

Por su parte, la primera frontera terrestre que pasamos fue, como todo ese recorrido, algo sencillo y poco anecdótico: un formulario que rellenar, una parada de no más de 10 minutos, identificar tu equipaje y enseñar tu visado. Listo, abandonas Finlandia y entras en Rusia sin alteraciones.

Estación de tren de Helsinki

Tren nocturno Smena – A. Betancourt. Coche 3. Litera 15. Duración: 8 horas y cuarto.

El segundo tren, este nocturno y ya metidos de lleno en pleno caos ruso, fue tambien insípido y cómodo: compartimos vagón con una madre y su hijo que estaban tan deseosos de irse a dormir como yo. Lo único sorprendente y que se salió del guión fue que nuestra esperada provodnitsa era un chavalín joven, que hablaba inglés y que, por sus buenos modales, no parecía muy ruso. Al amanecer llegamos a Moscú, con un sol espléndido y después de haber descansado bien.

Tren nocturno San Petersburgo - Moscú

#Transiberiano2011 >> ¿Existe el Transiberiano?

Un día, en un lugar de mi cabeza, surgió la idea de montarme en un tren y partir de Rusia hacia tierras extrañas.

Hace unos meses me planteé que podía haber llegado el momento de hacer realidad esa nebulosa ocurrencia.

Entonces me pregunté… ¿existe el Transiberiano? ¿O es tan sólo otro producto de ficción encumbrado por una magnífica campaña de marketing, elucubrada y viralizada por centenares de escritores, fotógrafos y aventureros?

De ese interrogante surgieron muchas otras preguntas relacionadas con los paisajes que ves, los sonidos que te llegan y las sensaciones que acumulas… tantas preguntas debían obtener respuesta y sólo había una forma de llegar a ella.

Desde entonces, he robado minutos a una rutina alienada para leer a otros viajeros que antes hicieron ese viaje, buscar alternativas a los problemas que iban surgiendo y analizar los pros y los contras de cada punto que iba tratando.

http://www.tripline.net/api/tripviewer.swf

El viaje avanza, poco a poco, a base de tomar decisiones. Pequeños pasos que hoy se resumen en estas líneas:

Elección de las fechas y la duración:

Este punto condiciona el resto de puntos y, en mi caso, está a su vez condicionado por mis vacaciones laborales. Finalmente, el viaje durará un mes: desde mediados de agosto a mediados de septiembre.

Elección de la ruta:

Aunque Transiberiano es una palabra muy sonora y especial, en este caso la ruta elegida no será esa sino el Transmongoliano. Es decir, la que parte de Moscú y llega a Beijing atravesando Mongolia.

Pero como todos tenemos leyendas e imágenes grabadas en la cabeza podemos permitirnos la osadía de variar esa ruta histórica y darle un nuevo comienzo y un final distinto.

De este modo, “mi” Transiberiano partirá de San Petersburgo para llegar a Shanghai, pasando, por supuesto, por Mongolia.

Este era el esquema originario pero, en un viaje, todo puede cambiar en muy poco tiempo…

Elección de las paradas (itinerario):

Como todo en la vida, el itinerario es cuestión de prioridades. Aunque, además de eso, existen condicionantes como los horarios y el presupuesto que te limita esas “prioridades”.

El primero de ellos ha sido la dificultad para encontrar un billete en el horario que buscaba y dentro del rango económico que podía pagar de Madrid a San Petersburgo. Nunca en la vida hubiera pensado que precisamente ese trayecto me fuese a dar problemas pero ha sido un pequeño dolor de cabezas que se ha resuelto con la siguiente alternativa: volar a Helsinki y tomar allí un tren hasta San Petersburgo (ahorrando tiempo y dinero). Es decir, que el trayecto en tren se amplía en un país y en 420 kilómetros :)

Así que, de momento, estas son las paradas que ahora ocupan el primer borrador del planning:

Helsinki > San Petersburgo > Moscú > Kazan > Irkutsk > Ulan Bator > Pekín > Shanghai

No parece mucho pero todas estas palabras son la conclusión de horas y meses dando vueltas a este viaje.

No parece mucho pero gracias a eso hoy, ese cuestionable Transiberiano (sí, conservemos el nombre legendario aunque no sea esa la ruta a recorrer), es un poco más real.