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Argentina y Chile en tránsito :: Día 26, primera etapa de la W

Dormirte con la imagen de las Torres frente a ti y despertarte sin ellas.

Las nubes y la niebla ocultaban esa mañana el preciado emblema del parque, aún así no había tiempo que perder: a las cuatro de la tarde salía el bus que nos llevaría de vuelta a El Calafate y a esa hora deberíamos estar en la Administración del Parque.

La W doble es un famoso trekking de 5 días que rodea el Parque Nacional de las Torres del Paine y que espero algún día poder realizar. En esta ocasión me tuve que conformar con hacer la primera etapa: desde el Refugio Las Torres hasta el mirador de Las Torres y vuelta al Refugio (8 horas i/v).

Trekking W

Como el tiempo que teníamos para completar la marcha estaba muy ajustado no pudimos desayunar en el Refugio por el horario dominguero que tienen. Salimos temprano y aunque el día era frío y amenazante (lo opuesto completamente a lo que vivimos la jornada anterior) en los primeros kilómetros el tiempo se comportó… hasta que empezó el viento. Y luego le siguió la lluvia y finalmente se unió a la fiesta la nieve. Conclusión: el trayecto hasta el Refugio Chileno fue de lo más desagradable y complicado: subida por un camino rocoso, con el viento en contra y la nieve que hizo bajar la temperatura radicalmente.

Pasado el Refugio Chileno, el clima se empezó a comportar y una vez que nos desentumecimos hasta disfrutamos del camino.

Torres del Paine

La última subida de este trekking es la más compleja debido a la nieve acumulada y las rocas que impiden andar con seguridad.

Cuando estábamos llegando al Mirador sucedió algo parecido a un milagro o una afortunada coincidencia: el viento empezó a llevarse las nubes que cubría las Torres y durante no más de 10 minutos pudimos disfrutar de su presencia frente a nosotros. Nos encontrábamos en el punto más cercano que se puede estar de las famosas Torres del Paine, solos, junto a una laguna helada y rodeados de nieve. En ese momento daba igual no haber tomado un café caliente, tener toda la ropa calada por la lluvia y un camino de vuelta esperándonos ue realizar a toda prisa… esos 10 minutos hicieron que la visita al Parque hubiera merecido la pena. Incluso llegamos tarde a sacar la cámara para disfrutar de las Torres frente a un cielo despejado pero nos dio igual, la foto buena las guardamos en la memoria para muchos años.

Torres del Paine desde el Mirador

Y luego tocó descender, y como el objetivo estaba cumplido parecía que la motivación era menor y el cansancio se incrementó. Según retornábamos, el cielo se iba despejando y aunque eso ayudaba a nuestro ánimo, no impidió que llegáramos a la Administración con la hora justa y bastante agotados.

Nos volvimos para despedirnos de las Torres pero desde aquellos 10 minutos que estuvimos frente a ellas no se habían vuelto a dejar ver.

Trekking W

Quedaba un largo viaje en bus hasta El Calafate pero eran nuestras últimas horas en la Patagonia por lo que no queríamos perdernos nada. Adiós glaciares, adiós montañas imposibles, adiós lagos artificiales… el viaje llegaba a su fin pero aún nos esperaba la señorial Buenos Aires para despedirnos como nos merecíamos.

 

 

Argentina y Chile en tránsito :: Día 23, andando sobre un Espectáculo Absolutamente Extraordinario

Tras el regalo improvisado de la tarde soleada y solitaria en el Perito Moreno del día anterior, esta era la jornada en la que estaba programada nuestra visita al famoso glaciar y a pesar de que iba a llover, decidimos seguir con el plan previsto y regresar al Perito Moreno. El día anterior habíamos contratado una excursión (la única forma de llegar hasta la cima de el Perito Moreno) para realizar un trekking sobre el mismo y allá que íbamos (por primera vez en todo el viaje: pertrechados de nuestras capas de lluvia).

Algo que ya nos habían avisado y que corroboramos (para nuestro asombro) in situ fue que en El Calafate todas las excursiones están manejadas por un mismo proveedor y, en consecuencia, no existe competencia ni política de precios. Son monopolios y; por tanto: lo que hay es lo que hay: si lo quieres bien y si no también.

Sorprende también, la relación de la familia y los allegados de los Kirchner con estas empresas… en fin, que todo queda en casa (sobre todo el dinero de los turistas).

Pero como no siempre se recorren los 12.000 kilómetros que separan Madrid del Perito Moreno, pagamos los 540ARS/74€ por persona (+ tasas de entrada al Parque) por realizar un pequeño trekking sobre el propio glaciar que ofrecía la empresa Hielo y Aventura.

A primera hora nos recogieron en un bus en nuestro hotel, y nos llevaron hasta el parque. Una vez allí nos embarcamos en un bote que navegó durante 15 minutos frente al Perito Moreno. La niebla que cubría todo ese día hizo que las imágenes que desde el barco tuvimos del Glaciar fueran mágicas.

El Perito Moreno desde el barco

Una vez allí, tras una explicación sobre la historia y las causas del comportamiento del Perito y un paseo andando por la “costa”, nos calzas los crampones para empezar la caminata. Aquí un consejo: cuidado que las capas de lluvia no sean muy largas porque dificultan mucho el recorrido que, por lo demás, es muy fácil y apto para todo el mundo.

Perito Moreno

Es cierto que llovía y hacía frío pero una vez que estás sobre el hielo glaciario todo esto se te olvida y empiezas a ser consciente de lo especial que es ese momento. Ves a lo lejos otros grupos que recorren el glaciar y gracias a ellos tienes perspectiva para darte cuenta de lo enorme que es el fenómeno natural que en ese momento te sustenta. ¡Y luego empiezas a descubrir cuevas, lagos y ríos y es que un glaciar es un pequeño paraíso geográfico por recorrer!

Perito Moreno

Subida a los crampones, bajo la manta de lluvia que no dejaba de caer me di cuenta que debería existir otra categoría para definir los lugares del mundo además de las ya conocidas de Patrimonio de la Humanidad o Maravilla del Mundo, una nueva categoría que recoja todos aquellos fenómenos/lugares/experiencias que te dejan sin aliento. Debería ser algo así como Espectáculo Absolutamente Extraordinario y para conseguir esta nominación, los sitios candidatos debería superar una prueba: conseguir maravillar a la gente en las peores condiciones climáticas posibles. Si, a pesar de la lluvia, el viento, la nieve, el calor atroz… la gente sólo puede hablar de lo increíble que es lo que está presenciando, entonces ese lugar/momento merece pasar a formar parte de esa categoría. Sin duda, esta nueva lista la inauguró para mí el Perito Moreno: la experiencia única de recorrer un glaciar, pasar por sus grutas, fotografiar sus lagos y descubrir sus ríos y cascadas… es un auténtico lujo haga o no sol.

Trekking por el Perito Moreno

Trekking por el Perito Moreno

Sobre el hielo estuvimos algo menos de dos horas que se nos pasaron extraordinariamente rápidas. Luego volvimos a tierra y entonces la magia del momento se rompió ya que empezamos a ser consciente de la lluvia que empapaba nuestras ropas, lo molestos que estábamos y que no había forma de secarte para entrar en calor ya que todo en el refugio estaba igual de mojado que tú.

Tras un tiempo para descansar y comer en la cabaña, tomamos un nuevo barco+autocar que nos llevó a las pasarelas que ya habíamos recorrido el día anterior pero que no pudimos resistirnos de volver a visitar.

El Perito Moreno desde las pasarelas

Hasta que no llegamos de nuevo a El Calafate (donde, por cierto, no había dejado de brillar el sol todo el día) y nos cambiamos de ropa no fuimos conscientes de lo especial que es este paseo. Daré la razón a todo aquel que diga que es caro, pensado para guiris y escaso de tiempo pero nadie puede dejar de sentirse único cuando da esos primeros pasos sobre la masa de hielo más famosa del planeta que es, a su postre, el primer Espectáculo Absolutamente Extraordinario de mi recién creada lista :)

 

 

 Argentina y Chile en tránsito :: Día 21, acercándonos a la Laguna de los Tres

Si la previsión meteorológica del día anterior era mala, la de este día era terrible pero, ¿no se equivocan los hombres del tiempo cada dos por tres? Quizás este fuera uno de esos días…

Por supuesto no fue así, y la lluvia se convirtió en nieve y finalmente, en un viento horrible que nos impidió por muy poco llegar a la cima de la Laguna de los Tres. Nos perdimos las vistas desde ese punto del glaciar de los Tres y del Fitz Roy pero sí disfrutamos durante todo el trayecto de esos senderos que se pierden entre bosques de lengas, los glaciares que aparecen tras cada esquina y esos árboles caídos que parecen querer contar mil y una historias de otros tiempos.

Glaciar en el Trekking de la Laguna de los Tres

Por comenzar con lo más práctico, decir que optamos por ir en auto hasta El Pilar y desde allí empezamos la caminata. Fue más una decisión práctica: esos 20 kilómetros de recorrido no te aportan nada de interés y, quieras que no, cansan. Es mucho mejor guardar fuerzas para hacer los posibles anexos a este recorrido que te encuentras durante el trekking. Además, de esta forma el recorrido es circular y conoces nuevas zonas.

Desde El Pilar, toda la caminata es sencilla y cómoda a excepción de la mencionada subida a la Laguna; se trata de 500 m. de ascenso bastante empinado y la nieve blanda con la que nos encontramos dificultaba aún más la subida. Es recomendable para este tramo contar con bastones que pueden ayudar en determinadas zonas (los alquilan en el propio pueblo de El Chaltén si no quieres viajar con ellos).

Las vistas desde la cima deben merecer la pena, desgraciadamente, tendré que esperar a un segundo viaje para recorrer los escasos 200 metros que nos quedaron.

El resto del trekking fue, como no podía ser de otra forma, sorprendente. Especialmente porque si en la subida a la Laguna nevaba y hacía un fuerte viento, en las últimas horas del recorrido salió el sol y quedó un espectacular día de primavera.

Trekking la Laguna de los Tres

En fin, no me puedo quejar, ya que esto nos permitió ver, por fin, al ansiado Fitz Roy.

Todo El Chaltén, cuando el pico está visible, se gira hacia él y es que es innegable, a la vez que inexplicable, el irresistible magnetismo que este pico ejerce sobre cualquiera que lo vea.

Fitz Roy

Con la imagen del Fitz Roy y una espectacular cena junto al fuego en el restaurante La Tapera nuestro paso por El Chaltén llegaba a su fin.

 

 

Argentina y Chile en tránsito :: Día 20, El Chaltén, un paraíso para los excursionistas.

El Chaltén no es ni mucho menos la zona más conocida de Argentina y ahí reside su encanto o, al menos, parte de él pero, con menos de 25 años de historia, la fama de este minúsculo pueblo no deja de crecer. Y, la verdad, motivos no le faltan.

Vistas de El Chaltén

En pleno Parque Nacional de Los Glaciares, a 3 horas de viaje desde El Calafate y  con todas las comodidades que los apasionados de la montaña buscan (hoteles de todos los bolsillos, restaurantes, supermercados, tiendas de productos de trekking, servicio de guías…) este pueblito de 2000 habitantes tiene muy claro qué puede ofrecer. Y lo hace de maravilla.

Si no tienes intención de calzarte unas botas de montañas y lanzarte senda a través, El Chaltén no tiene demasiado que ofrecerte y eso lo digo a pesar de que fue el lugar donde más a gusto me sentí de todo el viaje.

Ruta Laguna Torre

Si hubiera que personificar la fama de El Chaltén, el nombre y apellido del vecino más ilustre sería sin duda el majestuoso Fitz Roy, el cerro que preside la cordillera y al que tanto vecinos como visitantes rinden pleitesía cuando se digna a aparecer.

Ahora bien, como todo en esta vida, un viaje es un juego y a veces te tienes que arriesgar aún sabiendo que puede no salir bien. En nuestra visita a El Chaltén suerte, lo que se dice suerte, no tuvimos: lluvia, nieve y viento nos acompañó los dos días de marchas. Eso sí, a media tarde, cuando ya volvíamos calados y agotados hacia el refugio, el día quedaba claro… Aquí Murphy nos miró muy pero que muy mal.

Pero como una vez que estás allí no vas a quedarte en el hotel (por cierto, muy recomendable el B&B Nothofagus. Uno de los mejores alojamientos de todo el viaje) te lanzas a la montaña confiando en que las previsiones se equivoquen.

B&B en El Chaltén

Para la primera salida elegimos la ruta a la Laguna Torre. Este trekking, no demasiado exigente, duraba unas 6 horas en total (ida y vuelta por el mismo camino).

Trekking El Chaltén

El camino hasta la Laguna es a través de bosques y arroyos, siguiendo el curso del río de Las Vueltas. El camino está perfectamente señalado y es un trekking muy agradable (con nosotros, además, el tiempo   se portó bastante bien). La llegada a la Laguna Torre impresiona, primero por los picos extraordinarios que la envuelven (yo sólo los intuía por las nieblas que en ese momento empezaban a bajar) y segundo porque durante todo el año en sus aguas flotan fragmentos de hielo desprendidos del Glaciar Grande. Para ponerle emoción a la subida desde la Laguna empezó a nevar y a soplar el viento hasta que en un momento no veíamos un metro más allá de nuestras narices.

Laguna Torre

La vuelta a El Chaltén, empapados, fue menos agradable que la ida pero tras una taza de té caliente, volvimos a sentir lo increíble que era estar en un sitio así… aún a pesar de las nubes que seguían ocultándonos el Fitz Roy.

 

 

Argentina y Chile en tránsito :: Día 17, y en el Parque del Fin del Mundo empezó a nevar…

Después el espectacular recibimiento que nos dio Ushuaia no esperábamos que el segundo día repitiéramos suerte pero, inesperadamente, el día amaneció claro y sin amenaza de lluvia. Una buena jornada para ir a conocer el Parque Nacional de Tierra de Fuego.

Parque Nacional de Tierra de Fuego
El Parque Nacional de Tierra de Fuego está compuesto por 63.000 hectáreas de las cuales sólo el 8% es transitable, esto hace que durante todo el recorrido no dejes de pensar las increíbles imágenes que las cimas prohibidas deben esconder y es que, no nos olvidemos, esta zona del mundo
Parque Nacional de Tierra del Fuego

Parque Nacional de Tierra de Fuego

El acceso al Parque cuesta 85 ARS (11€) y se encuentra a 12 kilómetros de la ciudad de Ushuaia.
Le pedimos a Cristina, nuestra anfitriona, que avisara al autobús público que queríamos ir para que parara en nuestro alojamiento; al principio esto nos sorprendió pero luego vimos que era una práctica habitual en diferentes zonas de la Patagonia. En mi ignorancia inicial entendía que se podía llegar al Parque desde Ushuaia en el tren del Fin del Mundo pero una vez allí descubrí que para llegar al tren tienes que ir en bus, luego coges el tren que efectúa un par de paradas durante un trayecto de una hora y, nuevamente, vuelves a coger el bus para que te lleve al comienzo del Parque.
Estación del Fin del Mundo
Como nos interesaba más la ruta a pie que el recorrido en el tren turístico (y, sin admitis una recomendación creo que merece más la pena) seguimos en el autobus hasta detenernos en el campamento de Bahía Ensenada. Ahí comienza el Sendero de la Costa, uno de los más interesantes del Parque, que te permite recorrer la costa que bordea el Canal de Beagle pasando por “playas”, bosques y castoreras. El recorrido hasta el Lago Roca son 8 km. Aunque la Lonely Planet comentaba que se trataba de un sendero para excursiones familiares yo no lo vi así en absoluto. Sin duda, no es una marcha difícil pero sí es cansada y el barro que cubría toda la superficie hacía que lo fuera aún más por los continuos resbalones y las botas que cada vez pesaban más.
Parque Nacional de Tierra de Fuego
Desde el Lago Roca seguimos el curso del río hasta la Bahía Lapataia a donde llegamos sobre las ¿16h?. La Bahía Lapataia es una de las zonas más famosas de Ushuaia y donde se encuentra el cartel del final de la ruta RN3 que comienza en Buenos Aires.
 Bahía Lapataia
Repentinamente, la temperatura empezó a descender muy bruscamente. Hacía horas que el cielo ya no era azul sobre nuestras cabezas pero la temperatura era agradable (agradable en términos de Ushuaia) pero en ese momento empezaron a caer unos enormes copos de nieve… qué esperábamos, ¡estábamos en la Patagonia!

 

 

Argentina&Chile, el viaje que se convirtió en tuit -Día 27-

140 caracteres para describir 31 días de sensaciones.

Las esquivas y misteriosas Torres se dejaron ver tras la ascensión al mirador.Un trekking entre nieve y lluvia pero d un recuerdo imborrable

Viaje Argentina día 27

Vistas de las Torres del Paine desde el mirador Las Torres

Paseando por una palabra de 10 letras

Laugavegur

Con este término se conoce a uno de los trekkings más famosos del mundo. El que une las regiones de Landmannalaugar y Thorsmork (Islandia).
A esta palabra también se asocian las 3 ó 4 jornadas que tardas en completar los escasos (pero escarpados) 55 kilómetros que unen ambos puntos. Los albergues de montaña. La imposibilidad de acceder a estas zonas fuera de los meses de julio y agosto. Las nieves perpetuas. El paisaje volcánico.
Laugavegur también hace mención a esas fuentes termales que te invitan al baño al comienzo de la ruta, a los ríos helados que debes atravesar si quieres llegar a tu destino, a los desiertos de lava que recuerdan a la superficie lunar, a las dudas en los cruces de camino…
Pero, si te empeñas en descifrar más sobre esa palabra, si interpretas su sonoridad y sus dobles sentidos podrás ver el extraño magnetismo que esos paisajes ejercen en los que los ven pero, sobre todo, en los que pasean sobre ellos. Descubrirás los infinitos cambios de escenarios: del fuego al glaciar, del verde al negro, de las alturas a las profundidades.
Y si sigues paseando por esta palabra toparás con un puente colgante que debes cruzar con decisión, con un camino recortado en el hielo, con una cuerda amarrada que te ayuda en el descenso.
Y aún serás capaz de localizar, dispersas entre la ele y la erre, las neveras de nieve, las cuevas de hielo, las lenguas de glaciares… y todas esas fumarolas que parecen querer lanzar un mensaje secreto.
Y luego te encontrarás con un cañón que parece pintado a tiza y con un fuerte que parece de los playmobil.
Y con ese olor a azufre que te asalta en cada jornada.
Y con el vapor de agua que sale del hielo.
Y con un lago sobre el que se pone el sol.
Y esa ausencia de árboles…
Y esa necesidad de que la ruta dure, que no se acabe.
Y esa necesidad de que la ruta no dure más, que se acabe. Porque sólo cuando llegas a Thorsmork te das cuenta que todo ha sido real. Que cuanto has visto y cuanto has sentido era verdad. Que la nevada en pleno agosto, que la falta de comida a mitad de ruta, que el tener que meterte en agua helada, que ese viento infernal e infinito, que el viajar en un autobús de ruedas enormes sentado en sillas de madera… que todo eso está incluido en esas 10 letras. Que la Laugavegur es tan sólo una posibilidad de vivir mil mundos en tal sólo 55 kilómetros de ruta. Pero es la mejor posibilidad que existe.

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Experiencia compartida originalmente en Minube