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Argentina y Chile en tránsito :: Día 17, y en el Parque del Fin del Mundo empezó a nevar…

Después el espectacular recibimiento que nos dio Ushuaia no esperábamos que el segundo día repitiéramos suerte pero, inesperadamente, el día amaneció claro y sin amenaza de lluvia. Una buena jornada para ir a conocer el Parque Nacional de Tierra de Fuego.

Parque Nacional de Tierra de Fuego
El Parque Nacional de Tierra de Fuego está compuesto por 63.000 hectáreas de las cuales sólo el 8% es transitable, esto hace que durante todo el recorrido no dejes de pensar las increíbles imágenes que las cimas prohibidas deben esconder y es que, no nos olvidemos, esta zona del mundo
Parque Nacional de Tierra del Fuego

Parque Nacional de Tierra de Fuego

El acceso al Parque cuesta 85 ARS (11€) y se encuentra a 12 kilómetros de la ciudad de Ushuaia.
Le pedimos a Cristina, nuestra anfitriona, que avisara al autobús público que queríamos ir para que parara en nuestro alojamiento; al principio esto nos sorprendió pero luego vimos que era una práctica habitual en diferentes zonas de la Patagonia. En mi ignorancia inicial entendía que se podía llegar al Parque desde Ushuaia en el tren del Fin del Mundo pero una vez allí descubrí que para llegar al tren tienes que ir en bus, luego coges el tren que efectúa un par de paradas durante un trayecto de una hora y, nuevamente, vuelves a coger el bus para que te lleve al comienzo del Parque.
Estación del Fin del Mundo
Como nos interesaba más la ruta a pie que el recorrido en el tren turístico (y, sin admitis una recomendación creo que merece más la pena) seguimos en el autobus hasta detenernos en el campamento de Bahía Ensenada. Ahí comienza el Sendero de la Costa, uno de los más interesantes del Parque, que te permite recorrer la costa que bordea el Canal de Beagle pasando por “playas”, bosques y castoreras. El recorrido hasta el Lago Roca son 8 km. Aunque la Lonely Planet comentaba que se trataba de un sendero para excursiones familiares yo no lo vi así en absoluto. Sin duda, no es una marcha difícil pero sí es cansada y el barro que cubría toda la superficie hacía que lo fuera aún más por los continuos resbalones y las botas que cada vez pesaban más.
Parque Nacional de Tierra de Fuego
Desde el Lago Roca seguimos el curso del río hasta la Bahía Lapataia a donde llegamos sobre las ¿16h?. La Bahía Lapataia es una de las zonas más famosas de Ushuaia y donde se encuentra el cartel del final de la ruta RN3 que comienza en Buenos Aires.
 Bahía Lapataia
Repentinamente, la temperatura empezó a descender muy bruscamente. Hacía horas que el cielo ya no era azul sobre nuestras cabezas pero la temperatura era agradable (agradable en términos de Ushuaia) pero en ese momento empezaron a caer unos enormes copos de nieve… qué esperábamos, ¡estábamos en la Patagonia!

 

 

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DICCIONARIO DEL TRANSIBERIANO: Z de Zigzaguear

Diccionario del Transiberiano: Un pequeño repaso al viaje siguiendo el mapa del alfabeto.

Tren Transiberiano

Z de Zigzaguear

Viajar a través de la ruta Transiberiana significa andar, moverse, desplazarse pero dejándose llevar; evitando la línea recta, las prisas y los atajos. Creando nuevos caminos que giren donde lo hacen los ríos, que sigan la curva de la montaña, que se paren cuando llega el lago, que vayan de un lado a otro creando ángulos perfectos para hacer esa foto que todo el mundo tiene en la memoria y que es, sin duda, un zigzag perfecto.

Si quieres hacer el Transiberiano tienes que tenerlo claro: vas a zigzaguear mucho, quizás demasiado. Porque Moscú y Beijing tenían muchas formas de unirse, pero la vía del tren no escogió la más directa pero sí la más legendaria.

DICCIONARIO DEL TRANSIBERIANO: K de Kupe

Diccionario del Transiberiano: Un pequeño repaso al viaje siguiendo el mapa del alfabeto.

Interior compartimento clase Kupe

K de Kupe
La segunda clase o Kupe es una de las categorías más habituales entre los viajeros extranjeros que realizan este viaje y de la cual ya hablé en este otro post

Estos compartimentos son para cuatro personas, están separados del pasillo por una puerta y constan de su propia mesita. Según el tipo de tren pueden llegar a tener enchufes, televisión, papelera u otros pequeños lujos.

Debajo de las literas inferiores hay espacio para las mochilas y también en la parte superior, en lo que sería un altillo sobre el pasillo.

Hablar de Kupe no implica un estándar de calidad ya que ese lo marca el tren pero sí indica en qué condiciones viajaras dentro del tren elegido.

Las diferencias de precios entre clases en los trenes son muy significativas por lo que elegir una u otra hace que tu presupuesto se duplique o divida por dos. Pero, teniendo en cuenta la cantidad de horas que pasarás en el tren también hay que plantearse que no sólo se puede decidir con los € en mente.

DICCIONARIO DEL TRANSIBERIANO: C de Compartimento

Diccionario del Transiberiano: Un pequeño repaso al viaje siguiendo el mapa del alfabeto.

Transiberiano compartimento

C de Compartimento

Aunque está en la ce, esta entrada bien podría haber sido ubicada en la letra eme de mundo y es que, durante los días que dura tu viaje, el compartimento que te ha sido asignado en suerte se convierte en tu fortaleza, tu cosmos; en todo tu ecosistema y radio de acción.

Por supuesto, visitarás otros compartimentos, te dejarás ver por el vagón-restaurante y zumbarás por los pasillos del tren pero, siempre, tus pasos te devolverán al asiento que durante esos días te pertenece, el que defenderas ante todos y al que terminarás odiando o amando.

El compartimento, a medida que pasas horas en él, va transformándose según tu relación con él. Al mismo tiempo, tú te vas adaptando a sus características. Y es que, cuando los viajeros suben al tren todos los compartimentos parecen iguales pero kilómetro a kilómetro, los compartimentos empiezan a mutar y terminan siendo como estancias independientes y únicas.

 

DICCIONARIO DEL TRANSIBERIANO: A de Agencias

Diccionario del Transiberiano: Un pequeño repaso al viaje siguiendo el mapa del alfabeto.

Transiberiano burocracia y agencias

A de Agencias

La primera decisión que tomas antes de realizar este viaje es si lo vas a hacer por tu cuenta o vas a contratar a una agencia que se encargue de toda la aburrida e infinita burocracia del viaje. No es un motivo baladí pero la pereza no puede ser la única razón para optar por una agencia.

Hay que tener en cuenta que el Transiberiano es un viaje que crece según las complicaciones que te vas encontrando. No se trata de buscar aventura, correr riesgos ni ninguna de las frases hechas que se suelen emplear. Se trata de ir haciendote un viaje que, aunque los raíles estén bien fijos en la tierra, muta de dirección según cada persona que lo emprenda.

 

#Transiberiano2011 >> Trayecto Beijing – Shanghai

Tren nocturno D311. Vagón 10. Litera 27. Duración: 10 horas.

Veintisiete días después de aquel primer e inocente tren que abandonó Europa para sumergirse en Asia, tocaba despedirse del viaje más ferroviario de mi vida con un último tren, el sexto.

Huyendo de los extremadamente nuevos tren balas chinos (que tan poco seguros se habían mostrado hasta la fecha) elegimos un billete en un clásico tren-nocturno, que realiza el recorrido en 10 horas.

¿Clásico? Para nada. En la estación de Beijing nos encontramos con el más moderno y cómodo tren de todos en los que habíamos viajado.

Desde el samovar, pasando por los baños, los compartimentos, el vagón-restaurante… todo resultaba inesperadamente cómodo y confortable. Tanto que la noche pasó en un suspiro.

Tren Beijing - Shanghai

Cuando se hizo de día fuimos conscientes que a esta historia le quedaban muy pocas hojas. El tren corría veloz hacía el último capítulo. Un epílogo de pocas líneas añadido a última hora que tenía por título Shanghai y cuya última palabra no podía ser otra que fin.

#Transiberiano2011 >> Trayecto Ulan Bator – Beijing

Tren 24. Vagón 11. Litera 13. Duración: 31 horas.

A las 07:15h, justo cuando el sol inunda de luz toda la estación de trenes de Ulan Bator, el tren número 24 con destino a Beijing inicia su camino. Puntual y tranquilo, abandona Mongolia. Dentro, sientes alivio y pena a partes iguales. Mongolia ha resultado ser todo lo que prometía y aún más. Es un país y una parte del viaje que se merece demasiados posts como para intentar resumirlo en este. Aquí hay que hablar del recorrido, del viaje, del trayecto… de esa ruta entre dos enormes países que comparten frontera y desierto.

Detalle del tren Ulan Bator-Beijing

Atraviesas las llanuras infinitas de Mongolia. Esa nada tan aterradora y magnética que has recorrido durante días. Y finalmente llegas al Gobi. Pero desde la ventanilla del tren no sientes esa grandeza que esperabas. Está claro: no estás en el Gobi, sólo pasas por él… Pero no se trata de juzgar el paisaje, tú allí eres un invitado que sólo puede mirar y callar. El sol se va poniendo. Un último atardecer de fuego en Mongolia, pronto se llegará a la frontera con China.

Desde la ventana del tren

Y en la frontera te espera otro show. Por si no había sido suficiente la interpretación de película de intriga barata que los policias rusos realizaron en la frontera anterior, mareando infinitamente tu pasaporte y tu equipaje antes de dejarte salir del país, ahora tienes a los chinos que se han inventado algo mucho más llamativo: un cambio de bogies que se efectúa levantando cada uno de los vagones (con los pasajeros dentro) para ajustarse a su ancho de vía. Increíble. Para entonces ya se ha hecho de noche y esperas impaciente que el tren vuelva a andar para dormir tranquilamente.

Cambio de boogie en la frontera china

Y, de pronto, amaneces en China. Esa es una de las cosas más impresionantes de este viaje, acostarte en unar parte del mundo, recorrer traqueteantes kilómetros nocturnos y despertarte en otro país, con otro paisaje y mucho por descubrir.

Las horas previas a la llegada a Beijing te haces conscientes que el presunto objetivo que te marcaste desde Madrid está a punto de ser logrado.

En nuestro caso, Beijing no era el final sino que allí empezaba otro pequeño viaje que tendría como última parada Shanghai.

El legendario Transiberiano ha sido como todos dicen que es: difícil, duro y exigente pero, sobre todo, impactante, único y memorable.

Ha sido genial. Fue fantástico a pesar, o quizás por ello mismo, de los momentos en que todo se torcía y tenías ganas de coger un avión y volver a Madrid lo más rápidamente posible.

Interior del vagón Ulan Bator - Beijing

En este tren te das cuenta que tienes tantos viajes como trenes has cogido. De aquel cómodo y occidental tren que nos llevó a San Petersburgo, pasando por el vagón que copartimos con una madre y su hijo una noche camino de Moscú; al, por supuesto, el que se convirtió en mi tren, mi viaje y mi Transiberiano. Ese querido y ansiado tren que nos llevó durante tres jornadas a Irkutsk a través de estepas y taigas adentrándonos en la mítica Siberia. Y luego el tren con el espíritu más Transiberiano de todos, ese que te lleva a conocer gente y compartir con ellos momentos únicos. Y por último, este tren que nos sacó de Mongolia y nos dejó, sanos y salvos, en Beijing,

Este viaje tiene, además, otro tren. Uno que no cogímos pero debimos haberlo hecho y que sólo pudimos verlo marchar con pena y pocos argumentos. Si lo hubieramos cogido, este Transiberiano hubiera sido, sin duda, otra historia diferente, y es que este viaje permuta en cada kilómetro, con cada tren y por cada persona.