Posts Tagged ‘ Trenes ’

DICCIONARIO DEL TRANSIBERIANO: W de WC

Diccionario del Transiberiano: Un pequeño repaso al viaje siguiendo el mapa del alfabeto.

Baño tren Transiberiano

W de WC

Cuando te pones a informarte sobre el Transiberiano y empiezas a participar en foros de viajeros te das cuenta que una de las preguntas más habituales que aparecen en estas conversaciones es sobre el estado de los baños de los trenes: si tienen duchas, si se forman largas colas para usarlos, si se limpian regularmente, si tienen papel…

Intentar aquí generalizar cómo son los baños de los trenes del Transiberiano es tan ridículo como hacerlo sobre el estado de los aseos de los bares de una ciudad.

Depende del tipo de tren, de la provodnitsa que esté al cargo y de los compañeros de vagón que te toquen en suerte.

Pero, una advertencia: si vas a realizar el Transmongoliano tu preocupación no tienen que ser los WC de los trenes si no los que te encontrarás en Mongolia… y allí (desgraciadamente) sí que se puede generalizar.

Anuncios

DICCIONARIO DEL TRANSIBERIANO: P de Provodnitsa

Diccionario del Transiberiano: Un pequeño repaso al viaje siguiendo el mapa del alfabeto.

Pasos de una Provodnitsa en la estación

P de Provodnitsa

Son las jefas, las auténticas máster del universo ferroviario ruso. Durante el tiempo que permanezcas en el tren dependerá de ellas tu bienestar y comodidad. Aquí no vale las generalizaciones: las hay bromistas, serias, bordes, maternales y vergonzosas.

Las Provodnitsas son las cuidadoras o responsables de los vagones del tren. Cada uno de los vagones tiene una o varias Provodnitsas a su cargo, estas duermen en el primer compartimento y

Suelen ser mujeres rusas de unos 30-40 años que se pasan la mitad de sus vidas (si no es más tiempo) viviendo sobre unos raíles de tren.

Su misión es comprobar los billetes de cada pasajero, entregar las sábanas y toallas, barrer y tener ordenado (más o menos) el vagón, controlar que los viajeros regresan al tren tras las paradas, avisarte cuando llegas a tu destino… en definitiva, ellas gobiernan su territorio -su vagón- como mejor pueden o quieren hacerlo.

Y como formas de gobierno hay miles puede ser que tu Provodnista opte por la anarquía, o por la dictadura, o por ignorar sus obligaciones y a su pueblo (es decir, q ti)…

Son un mundo por descubrir y una de las tantas sorpresas que este viaje te tiene preparado.

 

#Transiberiano2011 >> Compra de billetes (en Rusia). 10 hechos de los que aprender (1/2)

 Antes de empezar el viaje escribí un post sobre cómo comprar los billetes del Transiberiano. Aunque todo lo que decía entonces sigue teniendo validez hay cosas que es necesario precisar, cosas que, si no fuera por la experiencia del viaje, nunca podría haber pensado:

 

Hecho número 1: Los trenes se pueden comprar en taquilla antes (mucho antes) de los 3 días de la salida. Este rumor (o quizás es una realidad en ciertos trayectos) fue desmentido una y otra vez por la persona que pacientemente nos atendió en la Taquilla Central de Billetes de Tren de San Petersburgo. De hecho, allí compramos un billete para un tren que salía más de una semana después y otros viajeros extranjeros sacaron sus tickets con fecha de más de un mes.

 

Hecho número 2: Conseguir un billete no es fácil (este hecho se desmentirá posteriormente con los puntos 3 y 6). En San Petersburgo teníamos que sacar el billete (que pensábamos no daría muchos problemas) entre Irkustsk y Ulan Bator (al ser un viaje internacional no se podían comprar vía web). Cuando llegamos a la Taquilla Central de Billetes de Tren tuvimos que esperar casi dos horas a que atendieran a 5 personas (entendimos que esas personas eran representantes de agencias de viajes que gestionaban el billete para distintos viajeros). Cuando nos tocó el turno les dimos el papel impreso que llevábamos con las indicaciones del tren que queríamos (un pantallazo de su web para que no hubiera errores) y nos dijeron que todo el tren estaba completo a excepción de una plaza. Después de muchas dudas e intentando encontrar alternativas con otras rutas (todo esto gracias a una amable rusa que hablaba inglés y nos sirvió de traductora) decidimos jugárnosla y comprar únicamente un billete. El precio total fue de 110 euros al cambio. La idea, por supuesto, era conseguir otro pagando a un mediador para ello.

 

Hecho número 3: Que no queden billetes en taquilla no quiere decir que no puedas conseguir uno. Como siempre, en internet tienes la solución a tus problemas. A través de Real Russia conseguimos localizar un billete para el mismo tren y en el mismo vagón (no en el mismo compartimento pero casi). La gestión fue rápida y quedamos en que nos lo entregarían en la estación de tren de Irkustk el día que llegábamos. Ya teníamos el billete que nos faltaba pero, eso sí, habíamos tenido que pagar por él un total de 185 euros.

Andén parada del Transiberiano

Hecho número 4: Cuidado con el Google Translate y cuidado con la opción de billete electrónico: hay tickets que necesitan ser recogidos en la estación. Pues eso. Hay billetes que aunque al comprarlos por internet te dieran la opción de descargártelos como billetes electrónicos no es cierto y debes canjearlos en las máquinas expendedoras de las estaciones… al menos una hora antes de la salida del tren. Si lo haces después, mala suerte, puedes decir que has perdido el tren desde una maquinita.

 

Hecho número 5: Perder un tren no significa perder el dinero (al menos no todo). Tras ver partir el que se suponía iba a ser nuestro primer tren del Transiberiano volvimos destrozados a la estación para ver qué podíamos hacer con ese trozo de papel que traíamos desde España como oro en paño y que no servía para absolutamente nada. Sin entender una palabra de nada, la taquillera nos preparó el canje del billete. Por suerte, en este momento llegó Nicolai y nos ayudó en los siguientes pasos.

 

 

#Transiberiano2011 >> Comprando los billetes de tren

Hace 8 meses pensaba que el Transiberiano era un “billete” que se compraba y te permitía hacer tantas paradas como quisieras a lo largo de todo el trayecto que hacía ese “tren” llamado Transiberiano.

Inocente.

Hoy sigo sin saber muchas cosas relacionadas con el Transiberiano pero otras ya las he aprendido:

–        Sé que el Transiberiano no es un billete

–        Sé que el Transiberiano no es un tren

–        Y también sé que no existe un único billete para hacer ese recorrido

Resumiendo, el Transiberiano es un recorrido, una línea ferroviaria por la que pasan muchos y muy diversos trenes. Para hacer el trayecto debes pensar previamente las paradas y, una vez que las tengas claras, proceder a comprar los billetes uno por uno para cada trayecto.

Ruedas de un tren. Museo del Ferrocarril

TIPOS DE RUTAS

Existen tres rutas:

–        La que da nombre y fama al resto es la que va desde Moscú hasta Vladivostok, ese es el auténtico recorrido del Transiberiano.

–        La variante Transmongoliana sale de Moscú y llega a Pekín atravesando Mongolia.

–        Por último está la ruta Transmanchuriana que parte de Moscú y llega a Beijing pero sin atravesar Mongolia.

Las tres rutas llegan hasta Irkutsk y es allí donde cada una toma un recorrido diferente.

 

TIPOS DE TRENES

No existe un único tipo de tren para realizar el Transiberiano. Aunque el más famoso es el Rossiya pocos viajeros tienen la suerte de tomar ese tren ya que su precio es bastante más elevado que el resto y su frecuencia es escasa. El precio de los billetes va en función del tren que selecciones (y de él depende la comodidad, la limpieza y la rapidez del viaje).

 

TIPOS DE BILLETES

Dentro de cada tren, existen 4 clases principales aunque en algunos de ellos puede no haber alguna clase:

El precio va, más o menos, duplicándose cuando pasas de una clase a otra:

1ª clase o spalny vagon: Son compartimentos para dos personas, cómodos, amplios y limpios. Además del propio vagón, las áreas comunes y los servicios son mejores y compartidas por menos gente.

2ª clase o kupe: Se trata de compartimentos para cuatro personas.

3ª clase o platskartny: Los asientos de este vagón se convierten en camas como si de un dormitorio de un guest house se tratase.

4ª clase u obshchy/sidyachy: Se trata de asientos que no se convierten en camas. Los obshchy son los más habituales para viajes diurnos y los sidyachy son un poco más amplio y cómodos para los viajes nocturnos.

 

COMPRA DE BILLETES

Los billetes se ponen a la venta 45 días antes de la partida y, aunque según las autoridades rusas no es posible comprar billetes de tren fuera de Rusia, gracias a Internet y a un invento buenísimo llamado Google Translate sí lo es. La web donde venden los billetes es es la de Russian Railways. Si os fijáis bien, en la parte superior hay un acceso a la web en inglés pero, desgraciadamente, si usas ese acceso no podrás acceder a la compra de los billetes. Lo mejor es volver a la web en cirílico y estudiarse de pe a pa la mejor guía para comprar billetes en la “Renfe” rusa: esta página.

Es cierto que la web rusa ha actualizado algo de su contenido y no todos los pantallazos cuadran a la perfección pero sigue siendo una ayuda más que valiosa. Y, para cualquier otra duda, siempre estará Google.

Por supuesto hay muchas otras formas de comprar billetes desde aquí sin necesidad de dejarse las cejas descifrando el cirílico pero, como todo en esta vida, esas opciones son más caras y estamos hablando de mucho dinero:

– El trayecto San Peterburgo – Moscú en segunda clase, adquiriendo el billete por RZD, sale por 59€. A través de una agenda (recomendada por la Lonely Planet y con un precio moderado) el mismo billete sale por 122€.

– Y el trayecto Moscú – Irkutsk, también en segunda clase, de 289€ que cuesta por RZD te sube a 395€ a través de una web de terceros.

Lo que es cierto es que parece imposible comprar son los billetes internacionales, es decir, aquellos que parten en un país y acaban en otro. Para esos billetes sólo tienes dos opciones: o te la juegas a que no haya y esperas a llegar al país para comprarlos en las taquillas (eso es lo que tendré que hacer yo con el billete de Irlutsk a Ulan Bator) o los compras a través de un intermediario (como he hecho con el billete de Ulan Bator a Beijing, ya que al haber tan poco trenes que hicieran ese recorrido no podía arriesgarme a quedarme sin billete).

 

Si los trenes rusos dan para escribir tanto sin conocerlos, seguro que a la vuelta puedo contar historias sin parar sobre ellos.