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DICCIONARIO DEL TRANSIBERIANO: U de Ulan Bator

Diccionario del Transiberiano: Un pequeño repaso al viaje siguiendo el mapa del alfabeto.

Amanecer desde el tren en Ulan Bator

U de Ulan Bator

Hay una parada que no está en la ruta del Transiberiano sino en la del Transmongoliano: Ulan Bator (Mongolia) y cuya existencia determina, en buena parte, la elección de uno u otro recorrido.

Aunque el término Transiberiano suena más romántico y legendario que el de Transmongoliano, mucha gente elige este segundo itinerario y esto se debe a la posibilidad de internarse en uno de los países que ostenta la mayor desproporción del mundo entre kilómetros cuadrados de extensión e información que de él se dispone.

Mongolia es una auténtica aventura y una verdadera oportunidad que hay que aprovechar si se va a hacer el viaje.

Ulan Bator, la capital, es un lugar gris e incómodo pero termina resultando la forma más sencilla de empezar a moverte por el país, eso sí, con disponer de un par de horas para pasear por la ciudad tendrás tiempo de sobra para ver los puntos de interés. Del resto de la ciudad te harás una idea en las horas y horas que pasarás en un atasco para entrar y salir de la ciudad. Por eso, si llegas a Ulan Bator en el tren de las siete de la mañana, intenta salir ese mismo día a descubrir el país y es que U.B. no es, para nada, la imagen de Mongolia que buscas.

#Transiberiano2011 >> Compra de billetes (en Rusia). 10 hechos de los que aprender (2/2)

Antes de empezar el viaje escribí un post sobre cómo comprar los billetes del Transiberiano. Aunque todo lo que decía entonces sigue teniendo validez hay cosas que es necesario precisar, cosas que, si no fuera por la experiencia del viaje, nunca podría haber pensado:

 

Hecho número 6: No todos los trenes aparecen en la web y siempre hay trenes a última hora. Es decir, que el tren de tu vida puede pasar cada media hora. Aunque en internet no habíamos encontrado más opciones que realizaran el itinerario Moscú-Irkustsk esa noche resultó que en la estación nos dieron muchísimas opciones, con diferentes precios, horarios y duración. Movidos por la necesidad de salir cuanto antes de esa estación que empezaba a ser maldita (y por no descuadrar demasiado el planning previsto) cogimos el siguiente tren que salía dos horas después del que habíamos perdido. Cada billete eran 5.000 rublos más caros pero, en compensación, teníamos un compartimento para nosotros solos en un tren muchísimo mejor. Al final perder el tren nos salió mejor de lo que pensábamos y, sobre todo, tuvo solución rápida y menos indolora de lo que nos temíamos cuando desde la vía 3 veíamos cómo se iba nuestro tren.

 

Hecho número 7: El Transiberiano cambia según el tren que elijas. Seamos sinceros: hay tantos tipos de trenes, como viajes tengas en la cabeza. Desde aquel más cómodo y correcto al más alocado y social. Dependerá del tipo de tren y billete que escojas el tipo de Transiberiano que vivirás por lo que, más allá de horarios y precios, hay que pensar qué se espera de este viaje a la hora de elegir tren.

 

Hecho número 8: Los extranjeros viajan juntos y aislados. Al menos esto es así en muchos trayectos, esta es una de las causas que los billetes se agoten en las taquillas y sea imposible obtenerlos: sólo se pone a la venta uno o dos vagones para personas de fuera de Rusia y, por tanto, las opciones para conseguir plaza son más reducidas.

 

Hecho número 9: Donde hoy es un SOLD OUT, mañana pueden quedar plazas para un regimiento. Sin entrar en intentar entender el por qué, lo que sí se puede afirmar es que no es fiable del todo un “no hay billetes”. En esta ocasión me refiero a los billetes del tren que sale de Mongolia hacia China. Para este tren, que todo el mundo sabe que es el más difícil de conseguir porque sólo parte dos o tres días por semana (dependiendo de la época del año), es muy habitual contactar con una agencia en Ulan Bator para que gestione la compra desde allí. Pues bien, cuando la agencia con la que estábamos negociando el tour nos dijo que estaba todo agotado para las fechas que solicitábamos nos pusimos en contacto con otras agencias, todas menos una nos dijeron que ya no quedaban billetes… unas semanas después nos volvieron a escribir para saber si seguíamos interesados en comprar ese ticket ya que volvían a tener billetes disponibles en las fechas que le habíamos indicado ¿qué ocurrió en esas semanas? Ni idea, otro misterio del Transiberiano…

 

Vías del tren

 

Hecho número 10: Comprar los billetes, es parte del viaje. Durante los diferentes tramos en tren, nos encontramos con muchos grupos de viajeros que hacían el Transiberiano con un viaje organizado por una agencia. Además de lo caro que sale de esta forma el viaje hay otra razón más poderosa para evitar esta opción y lanzarse a hacer el recorrido por tu cuenta: cada frustración por no conseguir ser entendido en una taquilla, el mirar una y otra vez los horarios, el intentar comprender el cambio horario para no saltarse una parada, las conversaciones en las colas de la estación… todo ello es parte del viaje. Evitarse estas complicaciones acudiendo a un viaje organizado es quitarle una parte muy importante al viaje.

#Transiberiano2011 >> Compra de billetes (en Rusia). 10 hechos de los que aprender (1/2)

 Antes de empezar el viaje escribí un post sobre cómo comprar los billetes del Transiberiano. Aunque todo lo que decía entonces sigue teniendo validez hay cosas que es necesario precisar, cosas que, si no fuera por la experiencia del viaje, nunca podría haber pensado:

 

Hecho número 1: Los trenes se pueden comprar en taquilla antes (mucho antes) de los 3 días de la salida. Este rumor (o quizás es una realidad en ciertos trayectos) fue desmentido una y otra vez por la persona que pacientemente nos atendió en la Taquilla Central de Billetes de Tren de San Petersburgo. De hecho, allí compramos un billete para un tren que salía más de una semana después y otros viajeros extranjeros sacaron sus tickets con fecha de más de un mes.

 

Hecho número 2: Conseguir un billete no es fácil (este hecho se desmentirá posteriormente con los puntos 3 y 6). En San Petersburgo teníamos que sacar el billete (que pensábamos no daría muchos problemas) entre Irkustsk y Ulan Bator (al ser un viaje internacional no se podían comprar vía web). Cuando llegamos a la Taquilla Central de Billetes de Tren tuvimos que esperar casi dos horas a que atendieran a 5 personas (entendimos que esas personas eran representantes de agencias de viajes que gestionaban el billete para distintos viajeros). Cuando nos tocó el turno les dimos el papel impreso que llevábamos con las indicaciones del tren que queríamos (un pantallazo de su web para que no hubiera errores) y nos dijeron que todo el tren estaba completo a excepción de una plaza. Después de muchas dudas e intentando encontrar alternativas con otras rutas (todo esto gracias a una amable rusa que hablaba inglés y nos sirvió de traductora) decidimos jugárnosla y comprar únicamente un billete. El precio total fue de 110 euros al cambio. La idea, por supuesto, era conseguir otro pagando a un mediador para ello.

 

Hecho número 3: Que no queden billetes en taquilla no quiere decir que no puedas conseguir uno. Como siempre, en internet tienes la solución a tus problemas. A través de Real Russia conseguimos localizar un billete para el mismo tren y en el mismo vagón (no en el mismo compartimento pero casi). La gestión fue rápida y quedamos en que nos lo entregarían en la estación de tren de Irkustk el día que llegábamos. Ya teníamos el billete que nos faltaba pero, eso sí, habíamos tenido que pagar por él un total de 185 euros.

Andén parada del Transiberiano

Hecho número 4: Cuidado con el Google Translate y cuidado con la opción de billete electrónico: hay tickets que necesitan ser recogidos en la estación. Pues eso. Hay billetes que aunque al comprarlos por internet te dieran la opción de descargártelos como billetes electrónicos no es cierto y debes canjearlos en las máquinas expendedoras de las estaciones… al menos una hora antes de la salida del tren. Si lo haces después, mala suerte, puedes decir que has perdido el tren desde una maquinita.

 

Hecho número 5: Perder un tren no significa perder el dinero (al menos no todo). Tras ver partir el que se suponía iba a ser nuestro primer tren del Transiberiano volvimos destrozados a la estación para ver qué podíamos hacer con ese trozo de papel que traíamos desde España como oro en paño y que no servía para absolutamente nada. Sin entender una palabra de nada, la taquillera nos preparó el canje del billete. Por suerte, en este momento llegó Nicolai y nos ayudó en los siguientes pasos.

 

 

#Transiberiano2011 >> Trayecto Ulan Bator – Beijing

Tren 24. Vagón 11. Litera 13. Duración: 31 horas.

A las 07:15h, justo cuando el sol inunda de luz toda la estación de trenes de Ulan Bator, el tren número 24 con destino a Beijing inicia su camino. Puntual y tranquilo, abandona Mongolia. Dentro, sientes alivio y pena a partes iguales. Mongolia ha resultado ser todo lo que prometía y aún más. Es un país y una parte del viaje que se merece demasiados posts como para intentar resumirlo en este. Aquí hay que hablar del recorrido, del viaje, del trayecto… de esa ruta entre dos enormes países que comparten frontera y desierto.

Detalle del tren Ulan Bator-Beijing

Atraviesas las llanuras infinitas de Mongolia. Esa nada tan aterradora y magnética que has recorrido durante días. Y finalmente llegas al Gobi. Pero desde la ventanilla del tren no sientes esa grandeza que esperabas. Está claro: no estás en el Gobi, sólo pasas por él… Pero no se trata de juzgar el paisaje, tú allí eres un invitado que sólo puede mirar y callar. El sol se va poniendo. Un último atardecer de fuego en Mongolia, pronto se llegará a la frontera con China.

Desde la ventana del tren

Y en la frontera te espera otro show. Por si no había sido suficiente la interpretación de película de intriga barata que los policias rusos realizaron en la frontera anterior, mareando infinitamente tu pasaporte y tu equipaje antes de dejarte salir del país, ahora tienes a los chinos que se han inventado algo mucho más llamativo: un cambio de bogies que se efectúa levantando cada uno de los vagones (con los pasajeros dentro) para ajustarse a su ancho de vía. Increíble. Para entonces ya se ha hecho de noche y esperas impaciente que el tren vuelva a andar para dormir tranquilamente.

Cambio de boogie en la frontera china

Y, de pronto, amaneces en China. Esa es una de las cosas más impresionantes de este viaje, acostarte en unar parte del mundo, recorrer traqueteantes kilómetros nocturnos y despertarte en otro país, con otro paisaje y mucho por descubrir.

Las horas previas a la llegada a Beijing te haces conscientes que el presunto objetivo que te marcaste desde Madrid está a punto de ser logrado.

En nuestro caso, Beijing no era el final sino que allí empezaba otro pequeño viaje que tendría como última parada Shanghai.

El legendario Transiberiano ha sido como todos dicen que es: difícil, duro y exigente pero, sobre todo, impactante, único y memorable.

Ha sido genial. Fue fantástico a pesar, o quizás por ello mismo, de los momentos en que todo se torcía y tenías ganas de coger un avión y volver a Madrid lo más rápidamente posible.

Interior del vagón Ulan Bator - Beijing

En este tren te das cuenta que tienes tantos viajes como trenes has cogido. De aquel cómodo y occidental tren que nos llevó a San Petersburgo, pasando por el vagón que copartimos con una madre y su hijo una noche camino de Moscú; al, por supuesto, el que se convirtió en mi tren, mi viaje y mi Transiberiano. Ese querido y ansiado tren que nos llevó durante tres jornadas a Irkutsk a través de estepas y taigas adentrándonos en la mítica Siberia. Y luego el tren con el espíritu más Transiberiano de todos, ese que te lleva a conocer gente y compartir con ellos momentos únicos. Y por último, este tren que nos sacó de Mongolia y nos dejó, sanos y salvos, en Beijing,

Este viaje tiene, además, otro tren. Uno que no cogímos pero debimos haberlo hecho y que sólo pudimos verlo marchar con pena y pocos argumentos. Si lo hubieramos cogido, este Transiberiano hubiera sido, sin duda, otra historia diferente, y es que este viaje permuta en cada kilómetro, con cada tren y por cada persona.