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Argentina y Chile en tránsito :: Día 7, amaneciendo en Salta la Linda

Tras 17 horas metidos en un autocar, cuando llegas a Salta a la una y media del mediodía  estás deseando ponerte en movimiento. Y eso hicimos nada más bajar del bus.

Lo primero era dejar las maletas en nuestro alojamiento. En Salta elegimos un hotelito correcto con un personal que era una maravilla: se trataba del Hotel Aldaba (376ARS / 50€ por noche) que se encuentra en la animada zona de La Balcarce.

Calle de Salta

Para llegar al hotel cogimos un bus desde la estación. Se podría decir que según como te traten en un autobús urbano de cualquier lugar del mundo te sirve para hacerte una idea bastante acertada de cómo será la gente de ese lugar; si esto esto así y teniendo en cuenta lo que nos ayudaron los salteños que nos encontramos, nos dimos cuenta rápidamente que la gente del norte de Argentina tenía que ser muy especial.

Salta es una ciudad coqueta, con un centro histórico colonial precioso y alrededor del cual se expande la ciudad.

Catedral de Salta

La Plaza del 9 de julio es el corazón neurálgico de la ciudad: cualquier paseo por Salta pasa una y otra vez por esta concurrida y entretenida plaza en la que se encuentra en sus márgenes algunos de los principales monumentos de la ciudad como son la fotogénica Catedral de Salta, el Cabildo de estilo criollo o el moderno e importante Museo de Arqueología de Alta Montaña (MAAM).

En las inmediaciones de la plaza se alza la espectacular Iglesia de San Francisco, inconfundible por sus tonos granas y albero. Merece seguir el camino hasta el Convento de San Bernardo, uno de los edificios más antiguos de la ciudad.

Iglesia de San Francisco (Salta)

Tras ver estos imprescindibles salteños, toca perderse sin rumbo por la ciudad, descubriendo preciosas edificaciones e insólitas callejuelas. A nosotros, además de descubrir nuevos rincones, nos tocaba organizar el resto de nuestra estancia en Salta.

En un principio, la idea era tomar el famoso Tren de las Nubes que salía al día siguiente pero una vez que había leído sobre la zona del norte de Argentina había otras nuevas rutas que quería descubrir (y cuyo coste era infinitamente menor que los tickets del turístico tren) así que decidimos organizar los días con dos excursiones: una hacia el sur de Salta: al Cafayate pasando por la Quebrada de las Conchas y otra hacia el norte, hasta Humahuaca. Si no tienes mucho tiempo, es imposible (o, al menos, yo no encontré la forma de hacerlo) ir en transporte público por tu cuenta a ambos sitios y volver en el día así que o alquilábamos coche o recurríamos a las odiosas excursiones organizadas. Una vez más, la calculadora decidió por nosotros: tocaba excursión.

Preguntamos en unas cuantas agencias y los precios eran los mismos aunque en algunas de ellas afinaron más los precios por el conjunto de las dos rutas y como, en realidad, terminaban siendo el mismo viaje (literalmente) optamos por reservar las dos salidas con Tastil Viajes (las dos excursiones pagadas en metálico nos salieron por 440ARS por persona; unos 58€).

Ahora ya sí, tocaba disfrutar del ambiente salteño, donde íbamos con cuatro obligaciones enogastronómicas que no pensábamos dejar de cumplir:

  • Probar la empanada salteña
  • Beber el té de coca
  • Probar el torrontés que se hace en Cafayate
  • Disfrutar de la cerveza negra que lleva el nombre de la ciudad

Y, ahora, añadiría una más: disfrutar de la milanesa de la casa en el Jovi II, ¡espectacular!

Milanesa argentina

 

 

10 bares y restaurantes imprescindibles en una visita a Santander

La capital cántabra combina locales con solera con nuevos recién llegados cuyos nombres ya corren de boca en boca. Sin duda, desde hace unas décadas Santander apuesta fuerte por la gastronomía y prueba de ello son estas 10 paradas en una ruta de lo más sabrosa.  

 

El Cañadio

Tanto su faceta de restaurante como su excelente barra de pinchos, hacen de este lugar uno de los más famosos de la ciudad… y ese título lo ha logrado por méritos propios.

Se encuentra en el centro de la plaza del mismo nombre, un punto clave en cualquier salida nocturna por la ciudad, en lo alto de la calle y cerca de la también conocida Taberna La Conveniente se divisa toda la animación de la plaza desde su “terraza”, una serie de mesas y taburetes altos al otro lado de la calle.

Restaurante El Cañadio en Santander

Mientras que la sala dedicada al restaurante es tranquila y calmada, la parte dedicada al picoteo es ruidosa y nerviosa. Sorprende que, ante tanto follón, los camareros no pierdan la tranquilidad y den un servicio atento y profesional.

La barra en forma de U presenta una surtida colección de tapas variadas que se van renovando con asiduidad por lo que hay que estar atento y decidirse rápido. Además de unos deliciosos pinchos, El Cañadio cuenta con una buena carta de vinos, servidos a la temperatura correcta y con una muy notoria calidad-precio.

Barra restaurante El Cañadio Santander

Dirección: Gómez Oreña, 15, Santander.

Cuándo ir: Al comienzo de la noche.

Qué pedir: Lo que entre por los ojos.

 

El Hermitage

Toda ciudad tiene su museo. Algunas ciudades, en cambio, tienen museos que las superan a ellas en fama y conocimiento y que se convierten en territorios independientes, desubicados y monárquicos. Si en Madrid pasa con El Prado, en París con el Louvre y en NY con el Metropolitan; en el caso del Hermitage en San Petersburgo el efecto es aún más exagerado si cabe. Se puede visitar San Petersburgo y, además, con el mismo visado y el mismo ticket de metro, puedes visitar también la República Independiente del Hermitage.

El Palacio de Invierno

El primer punto a tener en cuenta es entrar en él. Decir que hay colas enormes sería minimizar lo que realmente ocurre allí durante los meses más turísticos (de mayo a octubre, aproximadamente). Primero hay que diferenciar si vas de visita con un grupo organizado o no, si es así entrarás a la hora establecida por la parte trasera del edificio (la que da al río).En cambio, si decides entrar por tu cuenta, accederás por la Plaza del Palacio. Una vez que llegues allí verás las colas de gente que serán un buen indicador para saber si has madrugado lo suficiente o no. Una vez en una de ellas lo único que te queda es tener paciencia, cruzar los dedos para que no llueva y confiar en que lo que verás dentro hará que la espera merezca la pena. Hay que recordar que la entrada se va permitiendo una vez que la gente que ha entrado previamente va saliendo por lo que hay intervalos horarios en los que las colas van realmente lentas. Hay que valorar, si no se está dispuesto a madrugar, si conviene llegar cerca del mediodía y confiar que haya grupos que comiencen a irse.

Palacio de Invierno

Por suerte te puedes ahorrar todas estas preocupaciones si has comprado previamente la entrada por internet. Lo genial de la venta online es que no te obliga a adquirir el billete para un día y una hora concreta por lo que puedes tenerlo en tu poder antes de llegar a la ciudad y emplearlo en el momento que quieras. Si lo tienes, te saltarás las diferentes colas y recogerás tu entrada (debes llevar impreso el resguardo de la compra y enseñarlo al entrar al Museo, allí te indicarán dónde tienes que canjearlo) en menos de 5 minutos. Sin duda, esta opción es altamente recomendable (en cuanto al precio, adquirir la entrada por internet sale un par de euros más cara pero sigue siendo rentable).

Una vez dentro, debes dejar la mochila en consigna (gratis) y sentarte con tu mapa del museo para trazar un itinerario lógico. Lo más interesante es empezar con los periodos artísticos que más le interese a cada uno e ir siguiéndolo luego en orden decreciente de interés. Por tanto, el orden de visita debe ser personal (y seguramente, intransferible).

Interior del Hermitage

En líneas generales se puede decir que en la tercera planta está la colección francesa del Siglo XIX y XX (con una impresionante muestra de Matisse), en esa misma planta hay unas salas de arte del Lejano Oriente y de Asia Central (interesante las salas dedicadas a Japón y a la India). Las salas estrellas del museo están en la segunda planta y corresponden con el Renacimiento Italiano y, especialmente, con Rafael. También destacan las obras de arte español y flamenco que están a continuación.

En la planta baja (si has empezado desde la tercera planta, aquí llegarás tras 6 horas de paseo y tus pies y tus fuerzas ya no serán las mismas que al comienzo) se encuentran las famosas momias egipcias del Hermitage y otras muestras de otras culturas milenarias.

Pero, sin duda, la obra estrella de todo el Museo es el propio Palacio. Una auténtica belleza con salas impresionantes en las que merece detenerse a admirar sus trabajados suelos, los detalles de la pintura del techo o las propias puertas de madera.

Interior del Hermitage

Dejando de lado la valoración artística del Hermitage (incuestionable, por otro lado), hay dos cosas que llaman la atención de este museo: una de ellas es propia de él y la otra se da en todos los museos-territorios en mayor o menor medida:

–      Las cuidadoras del Hermitage: Cada una de las salas de este museo está a cargo de una mujer de mediana edad que, sentada en una silla con su bolso sobre las rodillas, se dedica a mirar a la gente que pasa frente a ellas (o a echar una cabezada si tienen el sueño ligero). Entiendo que su cometido debe ir más allá de eso pero es difícil verlas llamar la atención a la gente que dispara fotos con flash (lo cual está prohibido pero los visitantes hacen continuamente) y aunque suenen las alarmas porque haya gente que se ha acercado en exceso a un cuadro nunca abandonan su silla ni su porte inalterable. Además, cuando una de estas guardianas debe retirarse momentáneamente ¡cierra la sala! Sin duda, estas chicas de oro dan una personalidad al museo difícilmente inigualable.

Cuidadora del Hermitage

–      El turismo cultural: El Hermitage acoge la mayor concentración de grupos organizados de turistas por metro cuadrado del mundo. Hay veces que no andan por el museo sino que marchan, a paso firme y con determinación, como si de un ejército en acto de servicio se tratase. Esto podría parecer estupendo: siempre el objetivo número uno ha de ser generalizar la cultura lo más posible pero hay que puntualizar un par de cosas: la cultura va más allá de la pintura, puedes ser muy “culto” y no interesarte un cuadro del S.XVI; hay que asumirlo, no pasa nada por ello. Y, segundo, “visitar” un museo no da más puntos en ningún carné de cultureta. El problema que se encuentra en estos museos-imprescindibles es que la mayoría de estos turistas no tienen ningún interés en estar en ese Museo (ni en ningún otro) por lo que se dedican a comentar el tamaño de los genitales de las esculturas clásicas, hacerse fotos con los cuadros o a correr en busca de una silla en cada sala. Abogo por prohibir la inclusión de visitas a museos y galerías en los tours turísticos y, en cambio, dejar tiempo libre para que aquellos a los que realmente les interese puedan recorrerlo a su ritmo. Mientras, aquellas personas que no tienen interés en ver un Museo (algo muy legítimo, por otro lado) puedan dedicar esas horas a ver algo de la ciudad que les interese. De esa forma, todos saldremos ganando.

Turistas fotografiando un cuadro

El Hermitage, sin duda, es uno de los museos más espectaculares que hay en todo el mundo; ahora, el Museo del Prado nos invita a descubrir algunos pequeños tesoros de esta isla cultural rusa.

Escapada de fin de semana a Londres: Día 1

Primera toma de contacto: Westminster, St. James y Covent Garden. Tópicos imprescindibles a orillas del Támesis.

Cuando pensamos en un lugar del mundo, la mente se nos llena con imágenes preconcedidas que tenemos asociadas a ese lugar.

Cuando llegamos a ese lugar, sufrimos una crisis de ansiedad por dar forma a esos símbolos que para nosotros representan a esa ciudad.

Una vez que hemos satisfecho nuestra ansiedad por lo obvio, ya tenemos vía libre para descubrir la esencia del verdadero destino en el que estás, ese que no sale en tantas postales pero es el que consigue que la gente que viene se prende de él.

Por eso conviene empezar la visita a Londres tachando muchas figuras tópicas. Cabinas rojas, el Big Ben, autobuses de dos plantas, cambio de guardia, taxis negros… ¡allá vamos!

Mapa del itinerario del primer día

Una gran primera impresión de Londres se obtiene bajándose del metro en Waterloo y caminando hasta el Puente de Westminster. Desde allí se disfruta de unas vistas geniales del Parlamento junto al Támesis.

Una vez allí, hay que cruzar andando el puente Westminster para empezar el recorrido de este primer día que recorre alguna de las escenas más típicas de Londres:

  • Big Ben y las casas del Parlamento. Es lo primero que vemos tras cruzar el puente. Si tenéis tiempo, entrad y asistir a un debate parlamentario, sino, conformaos con dar una vuelta alrededor. Su parque colindante es muy agradable para pasear un rato.
  • Tate Gallery. La oferta museística de Londres es tan abrumadora que hay que tener muy claros nuestros intereses personales para centrarnos exclusivamente en estas exposiciones. Este museo para muchos es secundario cuando se le compara con la Tate o la National Gallery; sin embargo, tanto el edificio donde se encuentra como las obras que exponen hacen que merezca dedicarle un tiempo o, al menos, tenerlo en la cabeza a la hora de valorar opciones.
  • Abadía de Westminster. Es una de las llamadas visitas imprescindibles de la ciudad y, en este caso, tiene bastantes motivos para estar en esa categoría. Sin duda el precio de la entrada (16 libras) debe ser tenido en cuenta a la hora de valorar si entrar o no pero el valor histórico (y no tanto el artístico) de este lugar hace que merezca la pena. Para mí, la parte más memorable del recorrido es la esquina de los poetas.

Patio Abadía de Westminster

  • Whitehall. En esta calle se concentran los edificios de más poder político de todo Londres. Conviene pasear por sus aceras para ver Downing Street, la Banqueting House y el edificio de la Guardia Montada. Desde la Horse Guards, se puede cruzar para seguir la ruta por St. James Park (en esta explanada también se celebra todos los días un Cambio de Guardia, únicamente recomendado para personas con una alta dosis de paciencia).

Cambio de Guardia en Horse Guards

  • St. James Park. Flores, pelícanos y árboles que dan sombra. Este genial parque surge entre algunos de los edificios más monumentales de Londres pero no desmerece a ninguno de ellos. Sin duda alguna, en cualquier visita a Londres siempre hay que sacar media hora para dar un paseo por St. James Park pero, ¡ojo! esa media hora fácilmente se convertirá en una hora… o quién sabe si en dos. Y es que este parque tiene fácil entrada pero muy difícil salida.
  • Palacio de Buckingham. Este es uno de los lugares Top de Londres cuyo merito es más sensacionalista que cultural. Por supuesto, nadie quiere quitarle valor a este emblema de la Casa Real Británica pero si no se dispone de mucho tiempo para ver la ciudad, este es sin duda uno de los puntos que se puede ver con más ligereza del planning.
  • Green Park. Se puede considerar la continuación de St. James y su puerta principal es un buen lugar para ver el Cambio de Guardia de Buckingham Palace. Por dentro, se trata de un sencillo parque, con enormes extensiones verdes, perfecto para tumbarse y convertirse en un londinense más.
  • The Mall. Toca retroceder lo andado pero, en lugar de volver a hacerlo a través del parque, optad por seguir el curso de esta señorial avenida.
  • Trafalgar Square. Esta plaza es el centro de todo lo que ocurre en Londres y, por esa causa, muchas veces es imposible verla sin que se haya montado en su interior un evento que no deja disfrutarla en su totalidad.
  • National Gallery. De innecesaria presentación y uno de los mayores orgullos de Londres, esta pinacoteca acoge algunas de las obras de arte más famosas de los últimos siglos.
  • St. Martin in the Fields. Esta pequeña iglesia se encuentra al lado de la National Gallery y es celebre por su coro y sus conciertos gratuitos (los nocturnos se realizan a la luz de las velas).
  • Covent Garden. Este animado mercado y todas las calles que salen y llegan a él  son perfectas para tomar algo o comer en un ambiente festivo. Por las noches, el lugar está abarrotado de gente en la calle tomando cervezas.
  • St Paul’s Church. Muy escondida, esta pequeña iglesia tiene un pequeño jardín en el que de vez en cuando se celebran obras de teatro.
  • Picadilly: Desgraciadamente, tanto esta plaza como Leicester Square están actualmente en obras poniéndose a tono para el próximo 2012. Tanta valla hace que la energía que irradian ambos lugares quede bastante apocada.

 

Aunque el itinerario es cansado no es tan largo como podría parecer (eso sí, depende de las horas que se dedique a cada museo). Aún queda tiempo para algo más: echad un vistazo a la cartelera de espectáculos de Londres. Su programación musical es impresionante (especialmente en verano) y merece la pena apuntarse a alguno de sus conciertos y festivales. Por supuesto, las obras de teatro, los musicales o algún evento deportivo pueden ser otras excelentes opciones.

 

Propuesta gastronómica: Cerca de Trafalgar Square se encuentra el restaurante japones Abeno Too que ofrece menús interesantes al medio día.